La disparidad de ingresos en Argentina muestra que mientras algunos ganan más de US$25 diarios, otros sobreviven con apenas US$8, evidenciando fuertes desigualdades
La disparidad de ingresos en Argentina vuelve a quedar en evidencia tras un informe reciente que advierte profundas diferencias económicas entre regiones. Mientras en la Ciudad de Buenos Aires el ingreso diario supera los 25 dólares, en provincias del norte apenas alcanza los 8 dólares.
El relevamiento de la consultora Focus Market muestra que el ingreso individual promedio a nivel nacional es de US$671 mensuales, una cifra que posiciona al país por encima de algunos vecinos de la región. Sin embargo, este promedio esconde fuertes desigualdades territoriales que impactan directamente en la calidad de vida.
Brechas marcadas entre regiones
La disparidad de ingresos en Argentina se refleja con claridad en el mapa del país. La Ciudad de Buenos Aires lidera el ranking con un ingreso per cápita familiar de más de US$760, seguida por provincias del sur como Tierra del Fuego y Neuquén.
En el otro extremo, La Rioja, Chaco y Formosa registran los niveles más bajos, con ingresos que representan apenas un tercio de los valores del área metropolitana.
Llevado al día a día, la diferencia es contundente: mientras en CABA una persona dispone de más de US$25 diarios, en algunas provincias del norte esa cifra no supera los US$9.
Qué se puede comprar con un ingreso diario
El informe también expone cómo esta disparidad de ingresos en Argentina impacta en el poder adquisitivo. En provincias con menores ingresos, un día de trabajo apenas alcanza para medio kilo de carne, algunas empanadas o una porción reducida de helado.
En cambio, en distritos con mayores ingresos, ese mismo día laboral permite acceder a cantidades significativamente superiores de alimentos, lo que marca una diferencia concreta en las condiciones de vida.
Informalidad y desigualdad
Otro factor clave es la brecha entre trabajadores formales e informales. En algunas provincias, los ingresos informales pueden ser hasta un 60% menores que los formales, profundizando aún más las desigualdades.
Especialistas advierten que estas diferencias limitan el acceso a servicios esenciales como salud, educación y alimentación, y ponen en duda el alcance real de cualquier mejora económica general.
Un desafío estructural
Desde la consultora sostienen que la disparidad de ingresos pone en evidencia que los indicadores macroeconómicos no reflejan la realidad de toda la población.
Además, remarcan que para lograr una mejora sostenida será necesario avanzar en estabilidad económica, mayor inversión y reducción de la informalidad laboral.