La suba de la inflación en Argentina responde a factores estructurales y no solo estacionales. Analistas advierten desafíos para sostener su baja
La suba de la inflación en Argentina volvió a encender alertas tras el dato de marzo difundido por el INDEC, que marcó un 3,4% y cortó la tendencia de desaceleración. Mientras el presidente Javier Milei pidió paciencia y atribuyó el incremento a factores estacionales, distintos análisis advierten que las causas son más profundas.
Un informe de la consultora Epyca señala que la aceleración no puede explicarse únicamente por cuestiones coyunturales, sino que responde al agotamiento de un esquema económico que había permitido una rápida baja inflacionaria al inicio de la gestión.
Del freno inflacionario a la nueva aceleración
En los primeros meses de gobierno, la inflación mostró una fuerte desaceleración, llegando a niveles de un dígito mensual. Sin embargo, esa baja estuvo sostenida por factores como la caída del salario real y un tipo de cambio relativamente atrasado.
Según el análisis, ese modelo comenzó a perder efectividad a mediados de 2025. Desde entonces, la suba de la inflación en Argentina se volvió persistente, acompañada por una recuperación parcial de los salarios y una mayor presión sobre el dólar.
Alertas por el frente cambiario
El contexto también fue advertido por el Fondo Monetario Internacional (FMI), que señaló riesgos asociados a la apreciación cambiaria y las dificultades para acumular reservas.
Estos desequilibrios impactan directamente en la estabilidad macroeconómica. Además, generan tensiones en distintos frentes, como la relación con provincias, empresas de transporte y proveedores del Estado.
Desde la consultora remarcan que algunas decisiones buscan sostener el equilibrio fiscal mediante mecanismos que postergan pagos o ajustan partidas, lo que podría generar efectos a mediano plazo.
¿Puede volver a bajar la inflación?
A pesar del escenario actual, existen expectativas de que la suba de la inflación en Argentina pueda moderarse en los próximos meses. Las proyecciones indican que abril podría mostrar un dato menor, impulsado por una mayor oferta de dólares vinculada a la liquidación de la cosecha.
El Gobierno apuesta nuevamente al tipo de cambio como ancla inflacionaria. Sin embargo, especialistas advierten que este esquema ya mostró limitaciones: puede contener los precios en el corto plazo, pero también generar tensiones si la demanda de divisas supera la oferta en la segunda mitad del año.
En este contexto, el desafío será sostener un equilibrio que no dependa de factores temporales y permita consolidar una baja inflacionaria más estable.