Estudiantes víctimas de la dictadura
La Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) llevó adelante la restitución de los legajos de ocho estudiantes y un directivo que fueron detenidos y desaparecidos durante la última dictadura militar. La medida apunta a reconocer que sus trayectorias académicas quedaron interrumpidas por ese período.
A 50 años del golpe, la Universidad Nacional de Lomas de Zamora realizó este acto de reparación histórica luego de que el Consejo Superior lo aprobara por unanimidad. Con esta decisión, la universidad deja asentado en sus registros que nueve integrantes de su comunidad fueron víctimas del terrorismo de Estado.
Nueve víctimas reconocidas por la UNLZ
Julio Molina, Pablo Musso, Ramón “Moncho” Pérez, María Cristina Bienposto, Jorge Brinoli, Rodolfo Torres, José Nicasio Fernández Álvarez y Esteban Roldán son los estudiantes incluidos en la medida. También se suma Carlos Ocerín Fernández, quien fue funcionario de la universidad entre 1974 y 1975.
En ese sentido, el decano de la Facultad de Ciencias Sociales e impulsor del proyecto, Gustavo Naón, señaló: “No es un mero acto administrativo, sino que es un hecho político que se enmarca en el compromiso que tiene nuestra universidad en la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia. La dictadura cívico-militar instauró un plan sistemático de desaparición, de tortura y de exterminio al que le cabe el significante genocidio” .
Luego agregó: “Entre los 30 mil desaparecidos tenemos ocho estudiantes y un exfuncionario. En un trabajo de investigación realizado junto a las facultades y el rectorado, pudimos comenzar a reconstruir su historia” .
La iniciativa se aprobó en una reunión con participación de representantes de todos los claustros, junto a autoridades, docentes, nodocentes y estudiantes de las distintas facultades.

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Quiénes integran la lista de desaparecidos
Carlos Ocerín Fernández fue funcionario de la universidad entre 1974 y 1975. El 24 de marzo de 1977, personal del Ejército lo detuvo de forma ilegal en su casa de la calle Otamendi 209, en la Ciudad de Buenos Aires. Desde entonces, se desconoce su paradero.
Jorge Brinoli ingresó a Ingeniería Agronómica en 1974 y fue uno de los primeros estudiantes. Sus compañeros lo llamaban “Flaco”. Vivía en San Francisco Solano y estaba por cumplir 28 años cuando lo desaparecieron el 30 de enero de 1978.
José Fernández Álvarez nació en España en 1949. El 9 de noviembre de 1976, cuando desapareció, cursaba las últimas materias de Administración de Empresas y participaba en el Centro de Estudiantes.
Julio Molina fue el primer presidente de la Federación Universitaria de Lomas (FULZ). Tras el golpe, dejó la universidad, abandonó su casa en Temperley y cambió varias veces su apariencia. Su madre lo vio por última vez a comienzos de octubre de 1977.
María Bienposto estudiaba periodismo y militaba en la JUP. Un grupo de tareas la secuestró el 24 de agosto de 1977 en Pereyra Lucena y Williams.
Pablo Musso ingresó en 1973 a Sociales. Militaba en la JUP y era delegado en la fábrica FIFA. Lo secuestraron el 25 de octubre de 1976 en su casa.
Ramón “Moncho” Pérez estudió Administración de Empresas desde 1973, fue ayudante de cátedra y militó en la Juventud Comunista. El 9 de noviembre de 1976 lo secuestraron en su vivienda.
Rodolfo Torres se inscribió en 1976 en Ingeniería Agronómica. El 5 de septiembre de 1977 lo capturaron junto a su pareja, Silvia Streger. Los vieron por última vez en el Pozo de Quilmes.
Esteban Roldán estudiaba Ingeniería Rural. Lo secuestraron el 13 de abril de 1976 en Remedios de Escalada junto a familiares.