La decisión de EE.UU. despliega fuerzas militares cerca de Irán volvió a encender las alarmas en la escena internacional y elevó la tensión en Medio Oriente. Según fuentes cercanas a la Casa Blanca, las Fuerzas Armadas estadounidenses ya estarían en condiciones operativas para iniciar un ataque desde el próximo fin de semana, aunque el presidente Donald Trump todavía no autorizó formalmente la ofensiva.
El despliegue incluye activos aéreos y navales enviados en los últimos días a la región. El movimiento fue interpretado como una señal directa hacia Teherán, en un contexto de negociaciones frágiles y sin avances concretos.
Conversaciones sin acuerdo en Ginebra
Mientras EE.UU. despliega fuerzas militares cerca de Irán, diplomáticos de ambos países mantuvieron conversaciones indirectas en Ginebra. Los intercambios se extendieron durante más de tres horas, pero finalizaron sin una resolución clara.
Desde el lado iraní señalaron que se avanzó en un marco de principios generales. Sin embargo, funcionarios estadounidenses remarcaron que todavía quedan puntos sensibles por discutir.
La vocera de la Casa Blanca evitó confirmar si se postergará una eventual acción militar mientras continúan los contactos diplomáticos. En paralelo, el secretario de Estado Marco Rubio viajará a Israel el 28 de febrero para reunirse con el primer ministro Benjamín Netanyahu y analizar el escenario regional.
Irán refuerza sus instalaciones nucleares
En respuesta a la presión, Irán aceleró tareas de refuerzo en varias de sus instalaciones nucleares. Imágenes satelitales muestran trabajos de blindaje con concreto y capas de tierra para proteger sitios considerados estratégicos.
El análisis fue difundido por el Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional, que advirtió sobre el fortalecimiento de infraestructuras clave ante una posible escalada militar.
El hecho de que EE.UU. despliega fuerzas militares cerca de Irán no solo impacta en el tablero diplomático, sino que también reconfigura el equilibrio regional. Israel sigue de cerca cada movimiento y los mercados energéticos reaccionan con cautela ante la posibilidad de un nuevo conflicto en Medio Oriente.
La incertidumbre persiste. Trump analiza escenarios, consulta a sus asesores y evalúa los costos políticos y estratégicos de una decisión que podría modificar el rumbo geopolítico global.