El caso llegó a su fin
Los delincuentes que mataron a Miguel Ángel Montefusco, periodista de Turdera, finalmente irán a la cárcel. Uno lo hará por los siguientes 13 años en tanto que el otro, por 27. Un tercer cómplice recibió la pena de tres años. El cuarto fue declarado inocente. Cabe destacar que aún a dos años del asesinato, hay otro implicado continúa prófugo de la justicia.
El Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de Lomas condenó a los reos a prisión. Sucedió en el marco de un juicio abreviado. La fiscalía y la defensa acordaron. El crimen tuvo lugar el octubre de 2024. Los ladrones realizaron una entradera brutal con extrema violencia en la casa de Montefusco.

Alan Cabrera es el nombre del asesino que recibió la mayor condena. Los siguientes 27 años, los pasará tras las rejas. Esto se debe a que en el momento del crimen, Cabrera estaba cumpliendo dos condenas. Por su parte Gastón Díaz fue sentenciado a trece años. El tercero de ellos, Rodrigo Villalba, siendo encontrado culpable del delito de encubrimiento, obtuvo la pena de tres años y ocho meses.
Por último, Alan Díaz, también imputado por encubrimiento finalmente fue absuelto. Era inocente. Iván Díaz continúa siendo buscado por las autoridades desde aquel momento, pero no hay rastro de él.

MATARON A UN PERIODISTA: CÓMO FUE
Todo ocurrió el 22 de octubre de 2024 a plena luz del día. Eran las tres de la tarde. Montefusco tenía 77 años. Vivía en la calle Puig al 500 en Turdera, la que es considerada como la localidad más tranquila de todo el partido lomense. En ese momento, se encontraba junto a su nieto de 12 años. De un momento para el otro, la habitual paz de su hogar se vio interrumpida por gritos, corridas violentas, amenazas y la irrupción de los delincuentes.
Con el afán de llevarse todo, comenzaron a golpearlo de una manera brutal. Tenían el dato de que Montefusco tenía un dinero escondido. Lo maniataron y lo encerraron en una habitación. Al cabo de un rato, huyeron con dinero, electrodomésticos y ropa pero a Montefusco, lo dejaron atado y maltrecho. Lo abandonaron a su suerte.

El periodista de Turdera, con lesiones en el cráneo y diferentes partes de su cuerpo, agonizó los siguientes once días hasta que finalmente falleció.