El médico lomense se presentó como orador en el Senado, donde se trata el proyecto de ley que busca endurecer las penas para quiénes le mienten a la ley injuriando a otras personas
El drama de las falsas denuncias es realmente brutal. Uno de los casos locales más claros y que tomó relevancia nacional fue el del médico Pablo Ghisoni. Gozaba de prestigio y reconocimiento en todo Lomas. Lo catalogaban como «excelente persona y profesional». No obstante, una vez que comenzó el proceso de las falsas denuncias que tuvo que atravesar, toda la sociedad se le volvió en contra.
En los medios nacionales fue tildado directamente de «violador» «abusador» «horror de persona» y demás calificativos espantosos. Debieron pasar muchos años para que la justicia determinara que todo era falso, hecho que se consolidó cuando su propio hijo y principal denunciante, confesara que era todo mentira.

FALSAS DENUNCIAS: PROYECTO DE LEY
Ghisoni se presentó para acompañar la propuesta del proyecto de ley que busca poder proteger de manera integral a los denunciados que terminan siendo víctimas a raíz de que todo es falso. En este sentido, el médico expresó: «La justicia no me devolvió a mis hijos. Volvieron ellos solos».

La imagen es fuerte. Al realizar su discurso lo hace acompañado de sus dos hijos. Francisco, quién siempre lo defendió y estuvo con él durante todos estos años y luego Tomás, su principal denunciante. Este último confesó el año pasado que todo había sido falso y promovido por su mamá, la ex esposa de Ghisoni, Andrea Vázquez.
El lomense, mirando a las autoridades políticas fue claro y contundente: «Necesitamos un Estado que vele por la justicia y que no deje de lado a sus ciudadanos, que no los abandone». Y es que es muy cierto. Todo lo que tuvo que atravesar, lo hizo solo. La demonización mediática, la condena, los escraches, las persecuciones, todo. Y al final, resulta que todo era infundado.

Carolina Losada, la principal promotora e impulsa de este proyecto de ley, expresó que busca elevar la pena. :Hoy es tan solo de dos meses a un año. Nosotros lo queremos llevar de uno a tres años».