En el marco de la Jornada Mundial del Enfermo, celebrada cada 11 de febrero en la festividad de Nuestra Señora de Lourdes, el obispo de la diócesis de Lomas de Zamora, monseñor Jorge Lugones SJ, presidió una emotiva misa en el Hospital “Luisa C. de Gandulfo”.
La celebración eucarística reunió a pacientes internados, familiares, profesionales de la salud y autoridades del centro sanitario, en una jornada marcada por la oración y el acompañamiento espiritual en uno de los hospitales más emblemáticos del distrito.
Oración por los enfermos y el personal de salud
La Eucaristía fue concelebrada por el padre Leonel Batista O. Carm., párroco de Santa Rosa de Lima y capellán del hospital. Durante la ceremonia se elevó una plegaria especial por los enfermos, por quienes atraviesan situaciones delicadas de salud y por sus familias, así como por médicos, enfermeros y todo el personal que día a día sostiene el funcionamiento del hospital.
En su homilía, el sacerdote recordó que la advocación de Nuestra Señora de Lourdes está profundamente vinculada a la intercesión por la salud y subrayó que desde hace más de tres décadas la Iglesia dedica esta fecha a la oración por los enfermos.
También destacó el valor simbólico de celebrar la misa en un hospital con más de cien años de historia, donde la atención sanitaria y el compromiso humano se entrelazan cotidianamente.
“Estuve enfermo y me visitaste”
Al reflexionar sobre el Evangelio, el padre Batista citó el pasaje de San Mateo en el que Jesús se identifica con el enfermo, señalando que cada gesto de cuidado es también un acto de fe. En esa línea, valoró la entrega del personal médico y sanitario, a quienes definió como protagonistas de un servicio que trasciende lo profesional.
Asimismo, al recordar el relato de las bodas de Caná según el Evangelio de Juan, remarcó la actitud atenta de la Virgen María ante la necesidad humana. Señaló que María confía en su Hijo y presenta la dificultad, invitando a “hacer lo que Él diga”, como camino de esperanza también en medio del dolor.
La celebración concluyó con una invitación a encomendar a los enfermos a la intercesión de Nuestra Señora de Lourdes y a renovar el compromiso de acompañar, consolar y sostener a quienes atraviesan la enfermedad.