Quedaron dos consorcios que se disputan el futuro del agua
El agua que sale de la canilla en Lomas de Zamora, Lanús, Avellaneda, Almirante Brown, Esteban Echeverría, Ezeiza, Quilmes, Florencio Varela y Presidente Perón es provista por la misma compañía. La empresa AySA está en proceso de privatización y quedaron dos consorcios en carrera por quedarse con ella. Uno opera el subte de Buenos Aires. El otro le vende desde hace más de quince años, el producto químico con el que se potabiliza el agua.
El Gobierno nacional avanzó este martes con una nueva etapa del proceso de privatización de AySA, luego de más de veinte años bajo administración estatal. En ese marco, se conocieron las empresas interesadas en participar de la licitación, que contempla la transferencia del 90% de la compañía por un período de 30 años. Desde el Ministerio de Economía estiman que la operación podría generar ingresos cercanos a los US$ 500 millones.

La operación prevé que el Estado se desprenda de su participación completa en AySA, equivalente al 90% del paquete accionario de la compañía encargada de los servicios de agua potable y saneamiento en el AMBA, donde alcanza a unos 14 millones de usuarios.
De acuerdo con lo informado por el Gobierno a fines de abril, la concesión tendrá una duración inicial de 30 años y podrá prorrogarse por un máximo de otros 10. Además, el esquema incluye un Plan de Acción para el período 2027-2031, de carácter obligatorio, que proyecta inversiones por $2,89 billones, calculadas a valores diciembre de 2025 y sin incluir IVA.
Qué se vende exactamente
Estos son los términos de la operación.
- Sale a la venta el 90% del capital accionario que está en manos del Estado. El 10% restante permanece en el programa de propiedad participada de los trabajadores.
- La concesión es por 30 años, con opción de prórroga.
- El pliego compromete una inversión de más de 2.000 millones de dólares entre 2027 y 2031.
- Las metas para 2031 son 75,3% de cobertura de agua potable y 63,9% de desagües cloacales. Al cierre del contrato, 90% y 75%.
AySA presta servicio en la Ciudad de Buenos Aires y en 26 municipios bonaerenses, con un área que alcanza a unos 14 millones de personas.

Consorcio 1: los dueños del subte
El primero es Roggio ROAS S.A.U., del Grupo Roggio. Lo integran Benito Roggio e Hijos, la constructora histórica del grupo; Aguas del Plata Participaciones, creada recientemente para el sector hídrico; Central Buen Ayre, que genera electricidad a partir de biogás; e Hidrosan Capital, vinculada a Aguas de Corrientes. El grupo ya opera Aguas Cordobesas. Y tiene otro rubro que lo hace conocido: el transporte. A través de Emova Movilidad opera el subte y el premetro de la Ciudad de Buenos Aires, y a través de Metrovías, el ferrocarril Urquiza.
Un dato que forma parte del expediente público y que corresponde mencionar: en 2018, Aldo Roggio se acogió al régimen de imputado colaborador en la causa conocida como Cuadernos, y reconoció pagos periódicos al entonces secretario de Transporte Ricardo Jaime, equivalentes al 5% de los subsidios que recibía Metrovías entre 2003 y 2011.

Consorcio 2: el que ya le vende a AySA
El segundo es Rowing S.A., fundada por Walter Román. Lo integran Transclor, de Mauricio Filiberti; Arcos Saneamento e Participações, del grupo brasileño Equipav, que opera Águas do Rio en Río de Janeiro; y PHX Aqua AR B.V., un vehículo de inversión holandés. Acá aparece el dato más particular de todo el proceso: Transclor le provee a AySA el policloruro de aluminio desde 2009. Es el producto que se usa para potabilizar el agua. Dicho de otro modo: uno de los dos candidatos a comprar la empresa es, desde hace más de quince años, su proveedor. Filiberti, conocido en el mundo empresario como «el rey del cloro», participa además en Edenor, la distribuidora eléctrica del norte del área metropolitana, y en Metrogas.

Por qué esto importa en la zona sur
Porque de los 26 municipios bonaerenses del área de concesión, nueve son de esta región. Y porque las metas de cobertura que fija el contrato hablan justamente de lo que falta acá. Comprometer el 75,3% de cobertura de agua potable para 2031 significa reconocer que hoy se está bastante por debajo de eso, y en el conurbano sur el déficit de cloacas es uno de los problemas sanitarios más viejos y menos resueltos. Las zonas sin cloacas son, casi siempre, las mismas que se inundan y las mismas que están sobre los bordes de los arroyos.
Lo que falta saber
Hay tres preguntas abiertas que definen qué va a pasar de acá en adelante. La primera es cuál de los dos consorcios gana y con qué oferta. La segunda es cómo se distribuye la inversión comprometida entre los 26 municipios: los 2.000 millones de dólares son un número global, y lo que importa acá es cuántas cuadras de cloacas le tocan a cada distrito.
La tercera es qué pasa con las tarifas durante los 30 años de concesión y qué organismo va a controlar el cumplimiento de las metas. Este medio va a seguir el proceso.