Agustín Rivero tenía 21 años y estudiaba en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.
Lo mataron para robarle el celular.
Fue el 24 de abril, en la esquina de Dinamarca y Ericson, en el barrio San José de Temperley. Lo interceptaron, le sacaron el teléfono y le dispararon en el abdomen antes de escapar. Murió horas después en un centro de salud.
Cinco meses después, la causa tiene a sus cuatro acusados detenidos.
La última detención
El cuarto y último prófugo es un hombre de 31 años, oriundo de Monte Chingolo, en el partido de Lanús.
Lo detuvieron en ese mismo barrio, en las inmediaciones de Raúl Alfonsín y Monasterio, cuando salía a hacer compras.
Los otros tres acusados habían sido arrestados en las semanas posteriores al crimen. Según la investigación, los cuatro integraban una banda dedicada a robos y arrebatos con base en Monte Chingolo.
Quién lleva la causa
La investigación está a cargo del fiscal Nicolás Espejo, de la Unidad Funcional de Instrucción N° 7 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora.
El trabajo de campo lo hizo la División Homicidios de la Policía Bonaerense.
Los cuatro están detenidos e imputados. Ninguno tiene condena: eso se define en el juicio.
De qué los pueden acusar
La calificación legal todavía no es pública, pero en un caso como éste hay dos figuras posibles y la diferencia entre una y otra es enorme.
La primera es el homicidio en ocasión de robo, previsto en el artículo 165 del Código Penal. Se aplica cuando la muerte se produce con motivo u ocasión de un robo, sin que matar haya sido el objetivo. La pena va de diez a veinticinco años.
La segunda es el homicidio criminis causa, del artículo 80 inciso 7, que se aplica cuando se mata para facilitar o consumar otro delito, o para asegurar la impunidad. Es homicidio calificado y la pena es mucho más grave.
Qué figura se aplica depende de cómo se reconstruya el hecho: si el disparo fue un exceso dentro del robo o si fue un recurso deliberado. Eso es lo que la fiscalía tiene que establecer con la prueba, y es lo que se va a discutir en el juicio.
Qué significa que estén los cuatro
Conviene decirlo con precisión, porque en estos casos se confunde.
Que estén todos los acusados detenidos no cierra la causa: abre la etapa siguiente. Con la investigación completa, la fiscalía puede requerir la elevación a juicio, y recién ahí se fija una fecha de debate oral.
Ese trámite suele llevar tiempo. Entre el hecho y la sentencia, en causas de este tipo, pueden pasar años.
Lo que sí cambia hoy es concreto: no queda nadie prófugo.
Una esquina, un celular, cinco meses
El barrio San José de Temperley es una zona residencial, de casas bajas, a pocas cuadras de la estación.
Agustín volvía a su casa. Tenía 21 años y cursaba una carrera.
La Facultad de Ciencias Económicas de la UNLZ, donde estudiaba, funciona en el campus universitario sobre Camino de Cintura, a pocos kilómetros de donde lo mataron. Por sus aulas pasan miles de estudiantes de toda la zona sur, buena parte de ellos trabajando y cursando al mismo tiempo.
El crimen conmocionó a Temperley en abril y el reclamo por los prófugos se sostuvo durante todo este tiempo, en una zona donde la mayoría de las causas de este tipo no llegan a tener a todos los acusados identificados, y mucho menos detenidos.
Eso es lo que distingue a este caso: se avanzó, Este medio va a seguir la causa hasta el juicio.