Se estima que viajaban alrededor de 5000 pasajeros por día
La línea 306 había inaugurado un nuevo ramal que unía directamente dos ejes claves de la zona sur: Puente La Noria y Canning. No obstante, el servicio duró tan solo 40 días. Oficialmente fue suspendido. La cantidad de pasajeros no era el problema. Tenía más de 5000 usuarios por día. Desde la empresa afirmaron que sufrieron «presiones, bloqueos y amenazas por parte del grupo DOTA». ¿Estamos ante una mafia en el mundo de los colectivos?
La línea 306 pertenece al grupo de transporte Esteban Echeverría SRL. Hace cinco días dejó de circular. A raíz de esto, comunicó sin tapujos: «Nos sacaron a la fuerza».
La denuncia puntual de la empresa
Según planteó Expreso Esteban Echeverría SRL, la decisión de levantar el servicio se tomó por bloqueos y amenazas contra la empresa y sus choferes, que atribuyó al grupo DOTA, uno de los mayores operadores de transporte del área metropolitana.
La compañía sostuvo que sus conductores grabaron videos en los que se ve a unidades de DOTA —de las líneas 51 y 435, según su versión— bloqueando la terminal e impidiendo que los colectivos del 306 pudieran entrar o salir. Con ese cuadro, afirmó, sostener el servicio se volvió inviable.

Qué servicio era y a quiénes servía
El recorrido salía de Puente La Noria y terminaba en la rotonda de Saint Thomas, en Canning, con una frecuencia de 23 minutos. En el camino pasaba por Monte Grande, Luis Guillón, Llavallol, Trasradio y 9 de Abril, por Camino de la Ribera, Newton, Olimpo, la Ruta 205 y la Ruta 58.
Lo que lo hacía valioso era justamente eso: era directo. Quien viaja desde el corredor de Canning hacia Capital normalmente necesita combinar, y cada combinación es tiempo y es plata. Puente La Noria, además, no es un punto cualquiera: es el nudo donde se tocan Lomas de Zamora y La Matanza y donde desemboca buena parte del transporte del sur hacia la Ciudad de Buenos Aires.

Lo que falta: la otra campana
Sin lugar a dudas, se trata de una acusación grave de una empresa contra otra. Todo lo anterior es la versión de una de las partes. Hasta el cierre de esta nota no hubo respuesta pública del grupo DOTA a los señalamientos, ni pronunciamiento de las autoridades de transporte —nacionales, provinciales o municipales— sobre el conflicto.
Tampoco trascendió si la empresa radicó una denuncia formal ante alguna autoridad judicial o administrativa, ni si el permiso para prestar el servicio sigue vigente. Son los dos datos que definirían si esto es un conflicto que puede resolverse y volver, o el final del recorrido.
Quiénes pagan el costo
Mientras tanto, los 5.000 pasajeros que usaban el ramal volvieron a donde estaban antes del 3 de agosto: combinando.
Conviene dimensionar lo que eso significa para alguien que viaja todos los días. Un recorrido directo que se convierte en dos tramos implica, típicamente, entre veinte y cuarenta minutos más por viaje —ida y vuelta, entre cuarenta minutos y una hora y media diaria— y, dependiendo de las tarifas y de cómo funcione la red SUBE de atributos sociales, un costo mayor.

Para el corredor que conecta el sur del conurbano con Puente La Noria, además, cada servicio directo que aparece o desaparece se nota. Es una de las zonas del área metropolitana donde el crecimiento urbano de los últimos quince años corrió bastante más rápido que la red de transporte que debía acompañarlo.
Qué mirar de acá en adelante
Hay tres cosas que van a definir cómo sigue esto: si aparece una respuesta de DOTA, si alguna autoridad de transporte interviene, y si la empresa que operaba el ramal formaliza una denuncia.
Para el usuario, la pregunta práctica es más simple: si el servicio vuelve o no. Y hasta ahora, nadie la respondió.