Los tatuajes de golosinas argentinas que despertaron la nostalgia en redes: Vecinos de zona sur destacaron al Capitán del Espacio
Un tatuador del barrio porteño de Palermo generó una fuerte repercusión en redes sociales luego de compartir en Instagram una serie de diseños inspirados en algunas de las golosinas más reconocidas de la Argentina. La publicación, realizada desde la cuenta @skuplux, rápidamente comenzó a circular entre los usuarios y alcanzó cientos de miles de visualizaciones.
Las imágenes muestran diferentes tatuajes basados en productos que forman parte del imaginario cotidiano y de los recuerdos de distintas generaciones. Entre las propuestas aparecen referencias al caramelo Sugus de Arcor, el chocolate Marroc de Felfort y el caramelo Billiken, además de otros productos asociados a marcas que tienen una larga trayectoria en el mercado argentino.
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El Capitán del Espacio, uno de los diseños destacados
La propuesta llamó la atención no solo por la particularidad de llevar una golosina a la piel, sino también por el componente nostálgico que despertaron los diseños. En los comentarios, distintos usuarios comenzaron a mencionar otros productos que podrían formar parte de una eventual colección. Entre ellos apareció el caramelo Media Hora, cuya ausencia fue señalada de manera particular por algunos seguidores.


Uno de los tatuajes que más repercusión generó fue el inspirado en el Capitán del Espacio, una golosina estrechamente vinculada con Quilmes y distintos puntos de la zona sur del conurbano bonaerense. En la publicación se observa un diseño basado en el Capitán del Espacio de fruta y otro correspondiente a la variedad blanca, ambos representados sobre la piel. La presencia de esta marca despertó especial interés entre quienes reconocen al alfajor como parte de la identidad de la región.
Hecho en zona sur
La historia del Capitán del Espacio se remonta al 2 de febrero de 1962, cuando Arturo y Ángel iniciaron el emprendimiento en la localidad de Ezpeleta. Allí funcionó la primera fábrica durante un año, hasta que la empresa se trasladó a un espacio más amplio ubicado sobre la calle Luis María Campos, en Bernal Oeste.

Durante los primeros años, la producción fue principalmente artesanal. Con esfuerzo y dedicación, los fundadores elaboraron los alfajores durante una década, hasta que el 23 de diciembre de 1972 la fábrica volvió a mudarse, esta vez a su actual ubicación sobre la calle Gran Canaria, en Quilmes.

Con el paso del tiempo, uno de los fundadores se retiró y Ángel Lineo De Pascalis quedó al frente de la empresa. Aunque la elaboración incorporó nuevas tecnologías y maquinarias, su objetivo fue mantener las características que distinguían al producto, especialmente su sabor y calidad.

Ángel falleció en agosto de 2012, pero personas cercanas continuaron trabajando para mantener vigente el proyecto y preservar las características tradicionales de los alfajores.
La repercusión de los tatuajes compartidos por @scuplux volvió a poner en escena a productos que, además de formar parte del consumo cotidiano, quedaron asociados a recuerdos personales y a distintas etapas de la vida de los argentinos. En ese contexto, los diseños funcionaron como una particular manera de transformar esos elementos de la cultura popular en imágenes permanentes.