Los antiguos tranvías de Lomas de Zamora fueron mucho más que un medio de transporte. Durante décadas, marcaron el ritmo de crecimiento del distrito y conectaron barrios que comenzaban a expandirse junto al avance urbano del sur del conurbano bonaerense.
Mucho antes del dominio de los colectivos y las grandes avenidas asfaltadas, las calles lomenses estaban atravesadas por vías férreas y coches que trasladaban vecinos entre estaciones, barrios y centros comerciales. Primero impulsados por caballos y luego electrificados, los tranvías se transformaron en un símbolo de modernidad para toda la región.
El inicio de los tranvías a caballo en Lomas
Tras la llegada del Ferrocarril del Sud en 1865, el crecimiento de Lomas de Zamora generó una nueva necesidad: conectar las distintas localidades del partido de manera más eficiente.
Así comenzaron a funcionar los primeros tranvías de tracción a sangre. Estos vagones, tirados por caballos, recorrían calles de tierra y empedrado para unir sectores estratégicos del distrito.
Entre los trayectos más importantes se encontraban:
- Lomas de Zamora y Temperley.
- Banfield y Villa Albertina.
- Temperley con Villa Sastre y el antiguo Hipódromo de Temperley.
Aunque los viajes eran lentos, el servicio resultaba fundamental para los vecinos. Mientras el tren podía llegar a Constitución en menos de una hora, los tranvías permitían conectar zonas donde el ferrocarril no tenía acceso directo.
La revolución eléctrica de 1906
El gran cambio llegó en 1906, cuando los antiguos tranvías de Lomas de Zamora comenzaron a funcionar con energía eléctrica. La modernización transformó por completo la experiencia de viaje y también la imagen urbana del municipio.
Los tradicionales coches granate empezaron a circular por las principales calles del distrito, acompañados por el tendido de cables aéreos y el característico sonido de los troles sobre las catenarias.
La línea principal conectaba Plaza de Mayo con Temperley y atravesaba arterias históricas como:
- Avenida Hipólito Yrigoyen.
- Rodríguez Peña.
- Leandro N. Alem.
- Boedo.
- Carlos Pellegrini.
- Avenida Meeks.
El sistema representaba una verdadera revolución tecnológica para la época y consolidó el desarrollo comercial y residencial de toda la zona sur.
El avance del colectivo y el final de los tranvías
A partir de la década de 1920, el escenario comenzó a cambiar. La aparición del colectivo modificó por completo la dinámica del transporte público.
Los nuevos vehículos tenían una ventaja decisiva: no dependían de vías fijas. Eso les permitía adaptar recorridos, evitar interrupciones y ofrecer viajes más rápidos.
Con el paso de los años, el asfaltado de avenidas y el crecimiento del transporte automotor terminaron desplazando al tranvía eléctrico. Poco a poco, las líneas dejaron de funcionar y gran parte de las vías quedaron enterradas bajo el pavimento.

Un recuerdo imborrable en las calles lomenses
Hoy, los antiguos tranvías de Lomas de Zamora sobreviven en fotografías antiguas, relatos familiares y memorias de una ciudad que crecía al ritmo de los rieles.
Aunque desaparecieron hace décadas, dejaron una huella profunda en el desarrollo urbano del distrito. Muchas de las rutas que recorren actualmente autos y colectivos fueron trazadas originalmente por aquellos históricos tranvías que conectaron a generaciones enteras de vecinos.