La historia de la Estación Banfield está profundamente ligada al nacimiento y crecimiento de una de las localidades más emblemáticas del sur del conurbano bonaerense. Lo que comenzó como una simple parada ferroviaria en 1873 terminó convirtiéndose en el motor urbano, comercial y social que le dio identidad a toda la ciudad.
A mediados de ese año, la empresa del Ferrocarril del Sud decidió instalar una estación intermedia entre Lanús y Lomas de Zamora. El nuevo punto ferroviario recibió el nombre de Edward Banfield, en homenaje al primer gerente de la compañía británica que impulsó la expansión del tren en la región.
Por entonces, el lugar formaba parte de la antigua aldea agrícola fundada por Tomás Grigera en 1821. Sin embargo, la llegada de las vías cambió para siempre el destino del lugar. La construcción de la Estación Banfield atrajo inversores, vecinos y comerciantes que comenzaron a poblar rápidamente la zona.
Uno de los momentos clave ocurrió el 15 de agosto de 1873, cuando los diarios La Prensa y La Nación publicaron el anuncio del remate de 417 lotes ubicados entre las actuales calles Hipólito Yrigoyen, Alem, Larroque y Uriarte. La cercanía con la estación en construcción aparecía como el principal atractivo para quienes buscaban invertir en la naciente localidad.

El crecimiento urbano alrededor del ferrocarril
Con el paso de los años, el entorno de la estación se consolidó como el centro neurálgico de Banfield. El sector este de las vías, entre la estación y el Santuario Sagrada Familia, se transformó en el principal polo comercial y administrativo de la ciudad.
La expansión urbana avanzó a gran velocidad. En 1901, la empresa constructora de Juan A. Gregorini realizó el empedrado de la calle Gazcón, hoy Avenida Alem, mejorando la conexión directa con la estación y favoreciendo el desarrollo de nuevos comercios y viviendas.
La historia de la Estación Banfield también quedó marcada por las grandes obras ferroviarias de comienzos del siglo XX. En 1926 se inauguró la nueva estación con cuádruple vía, una infraestructura moderna para la época que respondió al crecimiento constante de pasajeros y actividades comerciales.
El edificio ferroviario incorporó además un elegante jardín sobre Avenida Alem, espacio que años más tarde pasó a llamarse Plaza Estados Unidos del Brasil. En 1937, la urbanización sumó otro punto emblemático con la inauguración de la plaza Almirante Brown sobre terrenos cedidos por la empresa ferroviaria.

De casilla ferroviaria a símbolo de identidad
Aquella modesta “casilla de madera” que funcionó en los primeros años terminó convirtiéndose en el corazón de una ciudad en pleno crecimiento. El avance demográfico y comercial alrededor del tren fue tan importante que Banfield obtuvo oficialmente el rango de ciudad en noviembre de 1960.
Hoy, hablar de la historia de la Estación Banfield es recordar el punto exacto donde comenzó a construirse la identidad de toda una comunidad. Más que un lugar de paso, la estación fue el impulso definitivo que transformó un pequeño paraje rural en una ciudad con vida propia.