La importación de gas para el invierno quedó bajo presión en la Argentina por el impacto de la guerra en Medio Oriente, que elevó el precio internacional del GNL y amenaza con trasladar ese costo a las facturas de los meses más fríos.
El nuevo escenario complica la planificación energética oficial en un momento clave. Aunque el Gobierno ya había definido un esquema para que una empresa privada asuma la compra del GNL y luego comercialice el fluido en el mercado interno, la suba de precios alteró por completo las condiciones previstas cuando se diseñó esa estrategia.
Un plan que cambió de contexto
Hasta ahora, la importación de GNL era realizada por ENARSA con fondos del Tesoro. Pero la administración nacional resolvió cambiar ese mecanismo y dejar la operación en manos privadas. La empresa que resulte adjudicataria deberá comprar los cargamentos, garantizar su arribo al país y luego recuperar ese costo mediante la venta del gas en el mercado local.
El problema es que ese esquema fue pensado antes del estallido del conflicto en Medio Oriente. Con la guerra, el mercado energético internacional entró en una etapa de mayor volatilidad y eso encareció la importación de gas para el invierno, justo cuando la demanda local empieza a crecer.
Vaca Muerta no alcanza sin más obras
Pese al crecimiento de Vaca Muerta, la Argentina todavía no cuenta con toda la infraestructura de transporte necesaria para cubrir el pico de consumo invernal sólo con producción local. Por eso, el sistema sigue dependiendo de la llegada de barcos con GNL para evitar faltantes en los meses de mayor demanda.
De acuerdo con las estimaciones oficiales, este invierno harán falta algo más de 20 barcos para compensar el déficit. Ese volumen vuelve central la importación de gas para el invierno, tanto para sostener la generación eléctrica como para evitar tensiones en el abastecimiento.
Según el cronograma oficial, ENARSA recibirá ofertas el 6 de abril y adjudicará la operación el 21 de ese mismo mes. La firma ganadora deberá absorber el costo de la compra internacional, con la posibilidad de trasladarlo luego a los clientes.
Más costo para usuarios y alivio parcial para el fisco
Con los valores que hoy se manejan en el mercado, el sobrecosto rondaría los US$500 millones. En términos macroeconómicos, parte de ese impacto podría equilibrarse con mayores ingresos por la suba del petróleo. Para las cuentas públicas, eso representa cierto alivio.
Sin embargo, el efecto sobre los consumidores será distinto. El encarecimiento del gas se sumará al aumento de otros servicios energéticos y presionará sobre las boletas durante el invierno.
En esa línea, la Secretaría de Energía ya modificó los períodos estacionales para facilitar el traslado del mayor costo del gas a las facturas. A través de una resolución, estableció que el período invernal se extenderá desde el 1 de mayo hasta el 30 de septiembre.