La historia de un deportista de Banfield que combina natación y salvavidas: te contamos qué es el salvamento acuático deportivo
Tiene 42 años, es profesor de natación y guardavidas, trabaja en el Lomas Social Club y desde hace años practica salvamento acuático deportivo. Junto a tres de sus hijos, forma parte del equipo Los Marlines y recorre distintos puntos del país para participar en competencias que combinan velocidad, resistencia y técnicas de rescate.
Para Javier Eduardo Soto, el agua forma parte de su vida cotidiana. A los 42 años, este vecino de Banfield encontró en el salvamento acuático deportivo una disciplina que reúne dos de sus principales actividades: la natación y las técnicas de rescate. Además de practicarla, se convirtió en una actividad familiar, ya que tres de sus hijos también participan en competencias.
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“Me llamo Javier Eduardo Soto tengo 42 años soy profe de natación y guardavidas trabajo en el Lomas Social Club soy de Banfield partido de Lomas de Zamora y práctico salvamento acuático deportivo”, contó en comunicación con Lomas Conectado.
El salvamento acuático deportivo es una disciplina que toma elementos de la natación y de las prácticas utilizadas en situaciones de rescate. Los competidores deben completar diferentes pruebas en el menor tiempo posible, poniendo en juego velocidad, resistencia, coordinación y capacidad técnica.
Salvamento acuático deportivo es un deporte que comparte dos disciplinas natación y prácticas de salvamento”
Las competencias se desarrollan durante todo el año en diferentes puntos del país y están divididas en torneos regionales y nacionales. A su vez, existen pruebas indoor, que se realizan en piletas, y outdoor, que tienen lugar en aguas abiertas.
Maniquíes, obstáculos y pruebas de rescate
Dentro de las competencias en pileta existen diferentes modalidades. Algunas de las principales son los 50 metros de arrastre de maniquí, los 100 metros de arrastre de maniquí con aletas, los 100 metros socorrista y las pruebas de natación con obstáculos.
En el arrastre de maniquí, uno de los elementos centrales de la disciplina, el participante debe trasladar el muñeco mientras nada utilizando una sola mano. Cuando está completamente lleno, el maniquí puede pesar aproximadamente 50 kilos. “El maniquí pesa 50 kilos más o menos cuando está lleno”, detalló Javier. “Y lo arrastramos a un solo brazo nadando crool”.

Otra de las pruebas es la combinada de 100 metros. Allí, el deportista realiza 50 metros de nado, continúa con 17,5 metros subacuáticos y luego debe llegar hasta un maniquí ubicado en el fondo de la pileta para completar el rescate y finalizar el recorrido.
También hay competencias por equipos. Entre ellas se encuentran los relevos 4 x 50 de natación con obstáculos, 4 x 25 de arrastre de maniquí, 4 x 50 combinada de salvamento y otras modalidades. El lanzamiento de soga, en tanto, se realiza de a dos participantes.

Las pruebas outdoor trasladan la actividad a aguas abiertas e incorporan otros elementos. “Las pruebas outdoor son con cayac, tabla de rescate, carreras sobre arena, carreras de estaca, pruebas de malacate”, explicó Javier.
La disciplina cuenta con categorías según la edad: infantiles, de 7 a 10 años; menores, de 11 a 14; juveniles, de 15 a 19; absoluto, de 20 a 29; y master, desde los 30 años, con divisiones cada cinco años. También existe la categoría Open, destinada a los mejores tiempos.
Una actividad que también comparte con sus hijos
El deporte ocupa un lugar importante dentro de la familia de Javier. Tres de sus cuatro hijos practican salvamento acuático deportivo: Faustino, de 16 años; Alma, de 13; y Noah, próximo a cumplir siete.
Las pruebas para los más chicos tienen algunas adaptaciones. “Las pruebas que te mencioné antes se adaptan para las categorías infantiles y menores usan un maniquí chiquito vacío pero realizan las mismas pruebas”, explicó.

El entrenamiento es una parte fundamental de la preparación. Javier entrena tres veces por semana, durante aproximadamente una hora o una hora y media. Las prácticas dentro del agua se complementan con ejercicios aeróbicos fuera de la pileta, como correr y otras actividades físicas.
Su participación en el deporte también está vinculada con la creación del equipo Los Merlines, al que pertenece actualmente. Según contó, pudo llevar adelante ese proyecto gracias a la oportunidad y la confianza que recibió de la Escuela de Guardavidas AMGAA de Banfield.

“Que gracias a la Escuela de Guardavidas AMGAA de Banfield que me dió la oportunidad y la confianza de crear el equipo lo pudimos llevar a Cabo”, señaló. También destacó el acompañamiento del director de la escuela, Pablo Seguiaro, y de Fabián Ibáñez.
Los integrantes del equipo participan en competencias a lo largo del país. Entre las localidades que Javier recordó se encuentran Santa Fe, Rosario, Puerto Madryn, Mar del Plata, San Clemente del Tuyú, La Plata, Capital Federal, Avellaneda, Lanús y Las Grutas.
Una disciplina que busca mayor difusión
Aunque está vinculada directamente con las técnicas de rescate acuático, Javier remarcó que no es necesario ser guardavidas para practicarla. “No hace falta ser guardavidas para realizarlo sino tener ganas de Aser un deporte”, afirmó.

En los últimos años, considera que el salvamento acuático deportivo comenzó a adquirir mayor visibilidad, en parte gracias a las redes sociales, que permitieron mostrar una actividad que todavía no es tan conocida por el público general.
Para Javier, además de la competencia, el deporte representa una actividad que puede compartirse en familia. Su esposa, Cielo Velche, y su hija menor, Alie, que cumple dos años, también acompañan las distintas actividades y competencias.
El Mundial, un nuevo desafío deportivo
La trayectoria de Javier tuvo recientemente un nuevo capítulo: consiguió las marcas necesarias en las pruebas de pileta para clasificarse al selectivo y ser convocado a la delegación nacional que participará del Campeonato Mundial de Salvamento Acuático Deportivo 2026.
El certamen se realizará en Puerto Elizabeth, Nelson Mandela Bay, Sudáfrica, entre el 25 de noviembre y el 14 de diciembre. Para el deportista de Banfield será su primera experiencia mundialista. “Es mi primer mundial que pude clasificar con las marcas que se piden y estoy feliz ansioso nervioso sorprendido que a mis 42 años pueda realizar esto”, expresó.

La clasificación abrió, además, un desafío fuera de la competencia: conseguir los recursos para afrontar el viaje. “Lo único que me falta es juntar la plata para poder costearme el viaje”, contó.
Por ese motivo, Javier busca colaboración económica y difusión para poder concretar su participación. “Espero que pueda y alguien colabora con parte económica o compartiendo el video que te mandaron así podré cumplir con esto que hoy me está pasando a mí”, manifestó. Si querés colaborar podés hacerlo al alias: jesusgordo a nombre de Javier Eduardo Sosa.
Mientras busca hacer posible el viaje a Sudáfrica, Javier continúa entrenando y participando de una disciplina que, para él, comenzó como una práctica deportiva y terminó convirtiéndose también en una actividad compartida con sus hijos y en una parte importante de su vida.