Finalizó una obra de saneamiento hídrico en Villa Fiorito: 255 metros de cañería, cámaras de inspección, veredas nuevas y árboles
El Municipio de Lomas de Zamora terminó una obra de saneamiento hídrico en las inmediaciones de Campana y Larrazábal, en Villa Fiorito. Se instalaron 200 metros de cañería de 315 milímetros en pasillos internos y 55 metros de conductos de 600 milímetros hacia Larrazábal, además de cámaras de inspección, rejillas, veredas nuevas y arbolado.
| Cañería en pasillos internos | 200 metros lineales, 315 mm |
| Conductos hacia Larrazábal | 55 metros lineales, 600 mm |
| Complementos | cámaras de inspección y rejillas de hormigón |
| En superficie | veredas nuevas, canteros y arbolado en el acceso |
| Programa | Obras de la Comunidad |
La obra se ejecutó en el marco del plan municipal «Obras de la Comunidad», que interviene en pasillos y sectores internos de los barrios. Los 315 y los 600 milímetros no son un detalle técnico: son la lógica completa de la obra.
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Las cañerías de menor diámetro recogen el agua dentro de los pasillos, donde el escurrimiento es más difícil porque no hay pendiente ni ancho de calle. Los conductos de 600 milímetros son los que llevan ese volumen hasta Larrazábal, una calle con capacidad de desagüe.
Es decir: primero se junta, después se saca. Una obra que solo hiciera lo primero terminaría trasladando el problema unos metros más allá.
Por qué Fiorito se inunda
Villa Fiorito está en la franja baja del distrito, dentro de la cuenca Matanza-Riachuelo, en un terreno llano y con napas altas. Esa combinación explica lo que pasa cuando llueve fuerte. Cuando la napa está cerca de la superficie, el suelo pierde capacidad de absorción: el agua que cae no tiene a dónde infiltrarse y queda arriba. Ahí todo depende del escurrimiento superficial, y por eso los desagües son determinantes.
A eso se suma la trama urbana. Los pasillos internos —angostos, sin cordón cuneta, muchas veces sin pendiente definida— son los primeros lugares donde el agua se estanca y los últimos a los que llegan las obras de infraestructura tradicionales.

La obra incluyó también veredas nuevas, canteros y plantación de árboles en el acceso, además de trabajos de pintura y acondicionamiento.
Puede parecer accesorio al lado de la cañería, pero no lo es del todo: una vereda con pendiente correcta encauza el agua hacia donde tiene que ir, y el arbolado urbano cumple una función concreta en la absorción y en el retardo del escurrimiento.
Una pieza de un problema más grande
La obra se suma a otras intervenciones que el Municipio viene ejecutando en materia de drenaje, entre ellas la instalación de bombas depresoras destinadas a bajar el nivel de las napas y devolverle al suelo capacidad de absorción.
Son dos estrategias distintas sobre el mismo problema: una trabaja sobre el subsuelo, la otra sobre la superficie. Y hay un contexto que las vuelve urgentes. El pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional ubica al este bonaerense en la categoría de precipitaciones normales o superiores a lo normal para este período. La prueba real de una obra de desagüe no es el día de la inauguración: es la primera lluvia fuerte.