De paciente oncológica a referente solidaria: la historia de una vecina de Banfield que impulsa una red de ayuda para personas con cáncer
Lo que comenzó como un proceso personal de recuperación terminó convirtiéndose en una iniciativa solidaria que hoy acompaña a personas con cáncer de distintos puntos del país. Myriam Ríos, vecina de Banfield Oeste, encontró en su propia experiencia la motivación para crear una red de contención e información destinada a pacientes oncológicos y sus familias.
En diálogo con Lomas Conectado, Myriam repasó el camino que inició tras ser diagnosticada con cáncer de mama y explicó cómo dio origen a un trabajo colectivo. «Bueno yo soy Myriam Ríos, de Banfield oeste barrio Villa Centenario, tengo 48 años, hoy soy cosmetóloga, cosmiatra y también instructora de fitness», se presentó.
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Una experiencia personal que se transformó en un compromiso
Luego recordó el tratamiento que atravesó desde 2018. «Soy paciente en remisión, quiere decir que yo ya pasé por el cáncer, yo tuve cáncer de mama, tuve en total 16 quimioterapias, cuatro de las cuales fueron muy fuertes que me dejaron sin pelo. Corporalmente hablando fue bastante fuerte, que hasta el día de hoy tengo secuelas», relató.
Durante ese proceso debió afrontar diferentes etapas del sistema de salud, tanto público como privado. Además de una cirugía en la que le realizaron una mastectomía y la extracción de ganglios. También explicó que continúa con controles médicos periódicos. «Me hago controles cada seis meses para ver cómo está el tema de los tumores, si hay algún tumor, algún quiste, algo en el cuerpo, porque eso uno nunca sabe», señaló.

A pesar de las secuelas físicas, destacó el trabajo de rehabilitación que realizó para recuperar la movilidad de su brazo izquierdo. Asimismo, remarcó la importancia del acompañamiento profesional. «Con mucha terapia, con mucha paciencia y con mucha gimnasia, que es lo que a mí me gusta, he recuperado casi totalmente la movilidad del brazo», expresó.
También hizo referencia a otro de los desafíos que, según explicó, enfrentan muchos pacientes oncológicos una vez finalizado el tratamiento: los trámites administrativos. «Más allá de la enfermedad, el cuerpo y todas las situaciones, es la burocracia en sí, de lo que tenemos que pasar en el proceso. Es todo muy burocrático», afirmó.
El grupo que hoy reúne más de 200 organizaciones
Durante la pandemia de COVID-19, mientras las redes sociales y las videollamadas se convertían en una de las principales formas de contacto, Myriam comenzó a investigar sobre el cáncer y a conectarse con otras personas que atravesaban situaciones similares.
En ese contexto conoció al grupo Sostén, una organización dedicada al acompañamiento de pacientes oncológicos, donde recibió asesoramiento y capacitación. A partir de ese vínculo surgió el contacto con distintas asociaciones de todo el país. «Empezamos a hacer Zoom, nos conocíamos por WhatsApp y decidimos armar el grupo Unidos por el Cáncer entre todos», recordó.

Con el paso del tiempo, aquella iniciativa inicial fue creciendo hasta conformar una red federal. «Hoy por hoy somos más de 200 organizaciones que estamos dentro y ayudamos a todo el territorio argentino. Desde prótesis mamarias, pelucas, se ayuda con todo lo que es la burocracia de la medicación, la quimioterapia y un montón de cosas», explicó.

Además, comentó que actualmente trabajan en ampliar la difusión mediante nuevas plataformas digitales para llegar a más personas. «Estamos pensando armar un Instagram como para ampliarnos y seguir creciendo, que nos sigan conociendo y seguir trabajando para ayudar a la comunidad de todo el país», indicó.

La organización participa además de congresos y encuentros vinculados a la atención oncológica. Según contó, ya asistieron a reuniones en Córdoba y próximamente volverán a encontrarse en Bariloche para continuar fortaleciendo la red de trabajo.
La importancia de acompañar
Además de brindar orientación sobre tratamientos y derechos de los pacientes, la red también funciona como un espacio de articulación entre familias, hospitales y organizaciones sociales. Myriam recordó algunos de los casos que más la marcaron durante estos años de trabajo voluntario.
«La lista es infinita. Desde criaturas que necesitaban medicación y hice un puente, comuniqué que donaban la medicación y ayudé a otra asociación. Los padres estaban desesperados», relató. También mencionó el acompañamiento que brindó a una amiga cuyo esposo fue diagnosticado con cáncer de esófago y necesitaba orientación para acceder al sistema público de salud.

Con el crecimiento de la organización, implementaron nuevas herramientas para agilizar la asistencia. Entre ellas, un formulario donde pacientes o familiares pueden cargar la información sobre sus necesidades, además de una división por regiones para coordinar mejor el trabajo.
«Nos repartimos en grupos zonales, tenemos el sur de Buenos Aires, el norte, el este, el oeste y estamos organizados así como para agilizar más», explicó. Cada mes elaboran informes sobre los casos atendidos y los recursos disponibles, con el objetivo de optimizar la respuesta frente a cada situación.
Finalmente, Myriam destacó que una de las mayores satisfacciones es comprobar que muchas personas logran superar la enfermedad cuando reciben un diagnóstico temprano y el acompañamiento adecuado. «Cuando se soluciona, cuando hay buenas noticias, es cuando uno dice: ‘Está bueno poder ayudar y dar una mano desde lo que uno pasó’. Agarrado el cáncer a tiempo es superable. La gran mayoría de los casos se resolvieron y los que no, se han convertido en esas guías que necesitamos para seguir luchando sobre esto, porque es difícil para la familia y los pacientes», concluyó.