El Senado debate una reforma de Salud Mental que habilita internaciones no voluntarias y reconoce las adicciones como enfermedad, generando fuerte debate político y social
La reforma de Salud Mental comienza a debatirse este miércoles en el Senado con un eje claro: habilitar internaciones no voluntarias y reconocer las adicciones como una enfermedad dentro del sistema sanitario. El proyecto, impulsado por el Gobierno nacional, abre una discusión sensible que divide posiciones políticas y sociales.
El tratamiento se realizará en un plenario de comisiones de Salud y Legislación General desde las 16.30. La iniciativa busca modificar aspectos centrales de la ley vigente desde 2010, con cambios en los criterios de internación y en el abordaje de los consumos problemáticos.
Internaciones no voluntarias: qué cambia
Uno de los puntos más relevantes de la reforma de Salud Mental es la flexibilización de las internaciones. El nuevo texto permite que una persona sea internada sin su consentimiento en situaciones de “riesgo grave de daño” para sí misma o para terceros.
Este cambio reemplaza el concepto actual de “riesgo cierto e inminente”, ampliando el margen de intervención del sistema de salud. Sin embargo, la medida seguirá siendo excepcional y deberá justificarse clínicamente.
Además, se establece que toda internación involuntaria deberá ser informada a un juez en un plazo de 24 horas. A las 48 horas, deberá enviarse la documentación completa que respalde la decisión médica.
Adicciones como enfermedad mental
El proyecto también incorpora de manera explícita a las adicciones dentro de las políticas de salud mental. En este sentido, el texto señala que el consumo problemático de sustancias, tanto legales como ilegales, se debe tratar como una enfermedad.
La reforma de Salud Mental propone que estos casos se aborden considerando la situación particular de cada persona, su contexto y el momento del consumo. Asimismo, se garantiza el respeto de los derechos del paciente durante todo el proceso de atención.
Mayor peso del criterio médico
Otro cambio clave es el fortalecimiento del rol del médico psiquiatra en la toma de decisiones. Si bien se mantiene el enfoque interdisciplinario, la evaluación médica tendrá mayor influencia en diagnósticos, tratamientos e internaciones.
El proyecto exige la presencia obligatoria de un psiquiatra dentro de los equipos de salud, lo que marca un giro respecto a la legislación actual.
Debate político y social
La iniciativa cuenta con el respaldo de familiares de personas con adicciones, quienes sostienen que la ley vigente no brinda herramientas efectivas. En contraposición, sectores de la oposición y organismos de derechos humanos rechazan la propuesta por considerar que podría vulnerar garantías individuales.
El debate recién comienza, pero la reforma de Salud Mental ya se posiciona como uno de los temas más sensibles en la agenda legislativa.