Fue asesinado la semana pasada
Hay una comunidad entera que en estos momentos se encuentra sumida en el llanto y la desesperanza. Entre las emociones y sentimientos también reina la bronca, el dolor, la impotencia y la injusticia. Agustín Rivero era un joven de tan solo 21 años. Estudiaba en la UNLZ y de allí volvía cuando encontró la muerte a mano de un delincuente.
Al llegar a Temperley, el reo lo amenazó a punta de pistola. Le exigió que le entregara su mochila. Agustín así lo hizo. No se resistió. Acto seguido, el malandra le pidió también su celular y nuevamente, Agustín se lo dio. Un segundo después, cuando el robo ya había terminado, recibió innecesariamente un tiro sanguinario fatal.

El dolor y la conmoción son enormes. Agustín deja atrás su familia, su hermanita de 10 años, sus amigos, lo deja todo para partir hacia otro mundo. Una víctima más de la inseguridad cotidiana que acecha en cada cuadra del conurbano. El caso no tardó en viralizarse a través de las redes sociales. Las palabras de sus propios amigos son desgarradoras: «te arrebataron la vida como si nada» «Es un dolor inmenso» «Te vamos a extrañar mucho todos» entre otros comentarios.
CÓMO FUE EL CRIMEN
Agustín volvía de la facultad. Eran las 19:20. Se encontraba caminando sobre la calle Dinamarca cuando de repente, un Volkswagen Voyage negro frena justo frente a él. De allí se baja el delincuente que le roba y le dispara, pese a que nunca se resistió. El auto había sido denunciado como robado en Lanús horas antes.
Una vez que se dieron a la fuga a toda velocidad, con la mochila y el celular, una vecina asistió a Agustín. Aunque fue trasladado de urgencia al hospital e ingresado en el mismo, el gran trabajo de los doctores no pudo revertir la herida. Falleció horas más tarde.

AGUSTÍN RIVERO: UNA VÍCTIMA MÁS
Era catalogado como «un pibe bien» era el típico «pibe sano» que estudiaba, que para pagar sus estudios trabajaba, que le gustaba pasar tiempo con su familia y juntarse con sus amigos. Tenía apenas 21 años. Era una personalidad querida dentro del ámbito de la UNLZ donde estudiaba Administración de Empresas.
Desde la universidad, lanzaron un comunicado: «Su muerte, como víctima de un hecho delictivo, nos lastima y nos conmueve como comunidad, recordándonos el impacto que esa problemática tiene sobre nuestra sociedad«. En ese sentido, el post finaliza diciendo: «Acompañamos en este difícil momento a sus familiares, amigos y compañeros, y reclamamos el pronto esclarecimiento de este crimen y el pedido de justicia».

Agustín, con sus 21 años, vivía con sus padres y su hermanita. Su ausencia se hará sentir. Sus libros preguntarán por qué ya nadie los lee. Una situación tan trágica y desafortunada producto del problema que más aqueja a Lomas de Zamora: la inseguridad. Hay dos detenidos por el crimen. Faltan los otros dos cómplices. La policía trabaja en el caso.