Una escuela de Temperley homenajeará a dos estudiantes desaparecidos durante la última dictadura cívico-militar con la inauguración de una placa conmemorativa. El acto se realizará en la Escuela Secundaria Nº14 “Tomás Espora”, en Lomas de Zamora, y reunirá a la comunidad educativa junto a familiares de las víctimas del terrorismo de Estado.
La actividad se llevará a cabo el jueves 19 de marzo en la sede de Santa María de Oro 44. Ese día quedará instalada la primera señalización de memoria dentro de la institución, en reconocimiento a dos ex alumnos que fueron víctimas del plan sistemático de persecución y desaparición durante el régimen militar.
Un homenaje para mantener viva la memoria
Las personas recordadas son María Isabela Reynoso y Norberto Julio Ramírez, ambos ex estudiantes de la escuela.
Reynoso tenía 25 años cuando fue secuestrada el 23 de noviembre de 1977 en Temperley. Había egresado del Tomás Espora en 1969 y estaba a pocos exámenes de recibirse de abogada en la Universidad de Buenos Aires. También participaba en actividades de la Juventud Peronista en la zona de San José.
Ramírez fue secuestrado el 16 de marzo de 1978, también en Temperley. Además de haber sido estudiante del establecimiento, se desempeñó como preceptor mientras cursaba Medicina en la UBA.
Tras recibirse, trabajó como pediatra en el Hospital Gandulfo de Lomas de Zamora y también impulsó un espacio de atención para niños en un asentamiento del distrito. Su compromiso social y militante formaba parte de su trabajo cotidiano.
Un proyecto educativo que nació en 2023
El homenaje a estudiantes desaparecidos en la escuela Tomás Espora surge del proyecto educativo “El Espora tiene Memoria”, impulsado en 2023 por docentes de la institución.
Como parte de la iniciativa, estudiantes y profesores realizaron recorridos por sitios vinculados al terrorismo de Estado en el conurbano sur. Visitaron espacios que formaron parte del Circuito Camps, como centros clandestinos de detención y lugares de memoria.
Las visitas incluyeron el Pozo de Banfield, el Infierno de Avellaneda, el Pozo de Quilmes y otros sitios donde funcionaron centros clandestinos durante la dictadura. También participaron de actividades de memoria organizadas en Temperley.
A partir de esas experiencias surgió una pregunta entre los estudiantes: si en su propia escuela había personas desaparecidas.
La investigación continuó dentro del programa provincial “Detective por la Memoria”, que invita a las instituciones educativas a reconstruir la historia de su comunidad. Así se logró confirmar que dos estudiantes vinculados a la escuela fueron víctimas del terrorismo de Estado.
Una búsqueda que sigue abierta
El homenaje a estudiantes desaparecidos en la escuela Tomás Espora también busca ampliar la reconstrucción de la memoria institucional.
La escuela tiene más de ocho décadas de historia, pero gran parte de su documentación se perdió cuando el edificio se incendió en 2005. En ese hecho se destruyeron archivos, legajos y registros escolares.
Por ese motivo, docentes y estudiantes continúan investigando a partir de testimonios de vecinos, ex docentes y antiguos miembros de la comunidad educativa.
La expectativa es que el acto permita acercar nuevas historias o familiares que ayuden a reconstruir la memoria colectiva de la escuela y del barrio.