Cortes de luz, ola de calor y hartazgo de los vecinos del sur del conurbano: cuestionan el servicio de Edesur en medio de subas tarifarias
La madrugada avanzaba sin descanso y en muchos hogares de la Zona Sur el calor se volvía insoportable. “Desde ayer a la tarde estamos sin luz. Son las tres de la mañana y no se puede dormir, nadie da una respuesta”, escribió una vecina de Banfield en redes sociales, en un mensaje que sintetizó el malestar que se multiplicó durante la noche en Lomas de Zamora, Temperley, Lanús y otros distritos del sur del conurbano.
Los cortes de energía comenzaron el martes por la tarde y se extendieron durante la noche y la madrugada del miércoles, afectando a miles de usuarios en plena ola de calor. En barrios de Lomas, Temperley y Banfield, los vecinos relataron haber pasado más de diez horas sin suministro eléctrico. En Lanús y Valentín Alsina, la situación fue similar, con interrupciones prolongadas que obligaron a muchos a reorganizar su rutina en horarios poco habituales.
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Reacciones de los usuarios
Para quienes trabajan de noche o regresaban de turnos nocturnos, la falta de luz implicó llegar a casas completamente a oscuras. “Salí de trabajar a las doce y me encontré con todo apagado. Ni siquiera pude cargar el celular para avisar que había llegado”, contó un vecino de Temperley. En familias con chicos, el impacto fue aún mayor: calor, falta de agua en edificios con bombas eléctricas y heladeras sin funcionar durante horas.

En redes sociales, el reclamo no se centró solo en la interrupción del servicio, sino en lo que muchos describieron como una ausencia total de respuestas. Varios usuarios aseguraron que, al comunicarse con la empresa, solo recibían mensajes automáticos con un número de reclamo y frases genéricas como “estamos trabajando para solucionar el problema”. Otros señalaron que los horarios estimados de restitución se modificaban constantemente. “Decía 23.30 esta maquina de mier&@ y después pasó a 1.30 de la madrugada”, escribió un vecino de Lanús, visiblemente indignado.

También hubo quejas vinculadas al mantenimiento de la red. “Caen dos gotas y nos quedamos sin luz”, fue una de las frases más repetidas en los comentarios. En algunos barrios, ni siquiera se trató de un corte total, sino de una baja tensión peligrosa. “No prende nada, pero hay electricidad. Las luces apenas titilan y el wifi queda enchufado. Es un riesgo”, advirtió una vecina de Banfield.

Más de 17 mil afectados
Según datos difundidos por la propia empresa, urante la mañana del miércoles más de 16 mil usuarios permanecían sin suministro eléctrico en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, cifra que durante la noche del martes habría superado los 17 mil afectados. En la Zona Sur, las interrupciones se registraron en Banfield, Lomas de Zamora, Temperley, Monte Grande, Florencio Varela, Lanús y Quilmes, entre otros puntos.

Mientras el calor continúa y los cortes se repiten cada verano, la percepción entre los vecinos es clara: el servicio resulta insuficiente y la respuesta, tardía o inexistente. En la madrugada, el hartazgo se hizo visible en cada mensaje publicado, donde más allá de los números y los informes técnicos, quedó expuesta la experiencia cotidiana de miles de familias que volvieron a pasar la noche a oscuras.
Contexto tarifario
El enojo que se expresó durante la madrugada también encontró un anclaje en el contexto tarifario nacional. El Gobierno confirmó que las tarifas de luz y gas tendrán aumentos por encima de la inflación mensual durante los próximos meses. El anuncio, realizado por el ministro de Economía, Luis Caputo, reforzó la sensación de desfasaje entre lo que se paga y la calidad del servicio que perciben los usuarios. Especialmente, resaltan que en zonas del conurbano los cortes se repiten cada verano.
Según explicó el funcionario, la estrategia oficial apunta a una recomposición gradual de precios que supere levemente al índice de precios al consumidor, sin saltos bruscos en las facturas. Caputo remarcó que los hogares de ingresos medios y bajos, encuadrados en los niveles N2 y N3, continúan recibiendo subsidios, mientras que los sectores de mayores ingresos ya abonan el costo pleno. “Antes el subsidio era para todos, desde el NEA hasta Puerto Madero. Eso cambió: ahora es focalizado y progresivo”, sostuvo. Sin embargo, en redes sociales muchos vecinos cuestionaron que, aun con asistencia estatal, el impacto de los aumentos se siente cada mes, sobre todo cuando el servicio falla.

Reclamo ciudadano
En ese marco, el malestar se profundiza al combinarse dos factores: boletas que suben de manera sostenida y cortes prolongados que afectan la vida cotidiana. “Pagamos más y cada vez funciona peor”, fue una de las frases que se repitió entre usuarios de Lomas, Banfield y Lanús. Vecinos dependen de la electricidad para trabajar desde sus casas, conservar alimentos o atravesar jornadas de calor extremo. La interrupción del suministro no es un inconveniente menor, sino una alteración directa de la rutina y del bienestar familiar.
El debate de fondo vuelve a instalarse con fuerza: cuánto cuesta el servicio y qué se recibe a cambio. En un escenario de ajustes tarifarios anunciados como necesarios para corregir distorsiones y reducir subsidios, los cortes de luz exponen una tensión persistente entre el precio que pagan los usuarios y la calidad que esperan. Para miles de vecinos del AMBA, la discusión no pasa solo por números o esquemas técnicos, sino por una experiencia concreta: noches sin luz, calor sofocante y la sensación de que el esfuerzo económico no se traduce en un servicio confiable.