Cayeron por una denuncia en Lomas de Zamora que destapó la trama de una red criminal que se hacían pasar por empleados del banco
La primera alerta llegó a principios de mayo: una denuncia por defraudación informática radicada en Lomas de Zamora. La cifra denunciada no era menor: 10 millones de pesos. Era solo el principio de una investigación que, meses después, terminaría con dos personas detenidas de una red criminal que se hacían pasar por empleados del banco.
La denuncia se radicó en la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N°3 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, a cargo del fiscal Javier Martínez. Lo que siguió fue un meticuloso trabajo de los efectivos de la Policía Federal Argentina, quienes, paso a paso, lograron reconstruir el modo en que operaban los estafadores. Mediante técnicas de ingeniería social, contactaban a sus víctimas por teléfono o a través de una red social ampliamente utilizada.
Lee también:

Se hacían pasar por representantes de entidades bancarias, inspiraban confianza, y luego –con la naturalidad de quien actúa con poder legítimo– accedían a sus cuentas. El dinero disponible se desviaba, sin violencia, pero con la precisión de un delito bien ensayado.
Identificados y detenidos
La investigación permitió identificar no solo a los autores directos de las maniobras fraudulentas, sino también a quienes colaboraban con ellos. Algunos ofrecían sus cuentas bancarias y billeteras virtuales para recibir el dinero sustraído. En la jerga, se los conoce como «mulas» o «presta cuentas».
El cierre del caso llegó con tres allanamientos ordenados por el Juzgado de Garantías N°6 de Lomas de Zamora, bajo la órbita de la jueza Laura Verónica Ninni. El objetivo estaba localizado en el Barrio Ejército de los Andes, más conocido como Fuerte Apache, en Ciudadela. Allí detuvieron a un hombre y una mujer, ambos argentinos y mayores de edad. A un tercer implicado lo notificaron de la causa, aunque no quedó detenido.
Durante los procedimientos, los agentes incautaron cinco teléfonos celulares, cuatro pendrives, cuatro tarjetas de memoria SD y diversas anotaciones que, según informaron fuentes judiciales, podrían aportar información clave para seguir desentrañando la red.
La operación no solo implicó un golpe certero a la estructura operativa de la banda, sino que también deja en evidencia la creciente sofisticación de los delitos informáticos. En este caso, el camino hacia la verdad comenzó con una denuncia, pero se sostuvo gracias a la persistencia de los investigadores. Un engranaje más en la maquinaria judicial que busca frenar, aunque sea por un momento, la avanzada del crimen digital.