El video del rescate recorrió las redes, pero la historia sigue después de esas imágenes. El animal permanece bajo atención veterinaria tras la denuncia de que su dueño intentó enterrarlo vivo. La intervención del barrio permitió que recibiera asistencia.
Desde la calle se podía ver lo que ocurría en el terreno. Había un alambrado, un pozo y un perro que todavía estaba vivo. En una vivienda del barrio Santa Isabel, en Monte Grande, los vecinos advirtieron la escena y uno de ellos entró para sacarlo. Otros registraron el rescate con un teléfono. Según denunciaron, el dueño del animal había intentado enterrarlo.
El perro se llama Rocky. Su nombre comenzó a conocerse después de que las imágenes circularan por WhatsApp y redes sociales. Cuando lo retiraron del pozo, temblaba y tenía dificultades para respirar. El rescate permitió ponerlo a salvo de esa situación, aunque su estado de salud seguía siendo grave.
Un vecino entró y una red de ayuda empezó a moverse
El episodio ocurrió el martes 27 de octubre, en la zona de La Calandria y Bolívar, cerca del límite con Canning. Las características del cerco permitían observar el interior de la propiedad y fueron determinantes para que los vecinos detectaran lo que pasaba.
La ayuda continuó una vez que Rocky estuvo fuera del pozo. El aviso comenzó a circular y llegó a personas dedicadas al rescate de animales.
Después intervino la Guardia Urbana de Esteban Echeverría y el perro fue trasladado al hospital veterinario local. Allí detectaron que padecía moquillo y tenía garrapatas. Una proteccionista asumió luego sus cuidados y lo llevó a una clínica veterinaria de la Ciudad de Buenos Aires para continuar la atención.
Después del video, la preocupación por su salud
Las imágenes del rescate tuvieron una difusión inmediata. La recuperación, en cambio, continúa siendo incierta.
Rocky presentaba un cuadro avanzado de moquillo y permanecía internado en estado grave. Una actualización, reproducida por la agencia DIB y atribuida a las rescatistas, también señaló un compromiso neurológico severo.
Hasta esta publicación no se pudo verificar un parte veterinario posterior que confirmara una mejoría. Por eso, haberlo sacado con vida del pozo no permite dar por superado el riesgo: Rocky sigue necesitando atención y seguimiento.
Las imágenes y el reclamo de una investigación
El registro de los vecinos también podría servir para esclarecer lo ocurrido. Según informó otro medio local, el propietario firmó un documento relacionado con el retiro del animal por parte de la Guardia Urbana y su entrega a proteccionistas. Estaba previsto remitir esa documentación y las imágenes a una Unidad Funcional de Instrucción para su evaluación. No se verificó una confirmación oficial sobre medidas judiciales contra el hombre señalado.
La secuencia que se viralizó muestra un momento decisivo: un vecino entró y Rocky salió del pozo vivo. Después vinieron los mensajes, el traslado y las personas que se hicieron cargo de atenderlo. Esa intervención colectiva le permitió llegar a una veterinaria. Su evolución sigue siendo la principal preocupación de quienes lo rescataron.