Estaba ubicada en la Avenida Meeks
El icónico restaurante La Farola de Temperley cerró sus puertas luego de 15 años. Era sin lugar a dudas el punto de encuentro y reunión de los vecinos. Estaba sobre la Avenida Meeks al 1200. Por sus mesas, pasaron miles de personas. De momento no hay ningún comunicado al respecto que detalle el motivo del cierre ni que pasa con los trabajadores.
La gran cadena se queda así con dos locales en el partido lomense: uno en el centro, a dos cuadras de la municipalidad y otro en Banfield, sobre la calle Larroque. El de Temperley estaba en un lugar de paso muy estratégico, frente a la estación. No obstante, ya han quitado el cartel.
POR QUÉ CERRÓ
No hay nada claro al respecto. No hay ningún comunicado oficial en las redes sociales de la cadena ni tampoco algún posteo expreso por parte de la sucursal. Los gerentes no se han manifestado al respecto. No se sabe tampoco en que situación quedan los trabajadores. Fueron más de 15 años ininterrumpidos en los que el local mantuvo abiertas sus puertas.

Lo decimos así, en lugar de suponerlo, porque suponerlo sería inventar. Un cierre puede responder a una decisión comercial, al fin de un contrato de alquiler, a una reestructuración de la cadena o a un problema económico. Sin información, cualquiera de esas explicaciones es una hipótesis y ninguna es una noticia.
CONTEXTO ECONÓMICO
Según la Cámara de Restaurantes, bares y restaurantes de la Argentina perdieron entre un 30 y un 40 por ciento de su clientela en los últimos dos años. Su presidente, Carlos Alberto Yanelli, lo describió así:
«Hay una merma de un 40%. Un día trabajás muy bien y al otro no viene nadie».
Y agregó una frase que resume el ánimo del sector: «no vemos una luz al final del túnel».
Desde la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica, su presidente Daniel Prieto apuntó al fondo del problema: «Argentina es cara para el argentino porque el salario perdió poder de compra».
Este dato es contexto del rubro y no una explicación de este cierre en particular. No sabemos por qué cerró La Farola de Meeks. Sí sabemos en qué situación está la actividad a la que pertenece.
LO QUE QUEDA CUANDO CIERRA UN LOCAL ASÍ
Hay algo que pasa cuando cierra un comercio de años en una esquina céntrica, y que va más allá del negocio en sí. Los locales que llevan mucho tiempo en un lugar dejan de ser solamente comercios y se vuelven referencias urbanas. Sirven para dar indicaciones, ejemplo, «en la esquina donde está La Farola», como método para citarse, para ubicarse. Cuando desaparecen, el barrio pierde una coordenada y parte de su identidad.

Una persiana bajada en una esquina de paso, sin cartel y sin luz, también cambia además cómo se camina esa cuadra a la noche. Además, la cultura y la idiosincracia que tiene Argentina para con los bares es histórica: no son un lugar para ir a comer, son un verdadero punto de encuentro.