La madre del adolescente que pisó a un gato en Temperley pidió disculpas al dueño: Denunció amenazas y que le pintaron la casa
Seis días después de que el video se viralizara, la madre del adolescente que pisó la cabeza de un gato en Temperley rompió el silencio: se comunicó con el dueño del animal para pedirle disculpas, dijo que su hijo está arrepentido y que no justifica lo que hizo. También contó que la familia atraviesa amenazas y que le pintaron la casa con aerosol. El gato está bien y la causa sigue en la UFI 7 de Lomas de Zamora.
Lo primero que hizo fue comunicarse con Martín, el dueño del animal. «Lo principal es pedir las disculpas a ustedes, a los vecinos». No intentó justificarlo. Al contrario, fue explícita: «Está terriblemente mal lo que hizo, ¿sí? No lo justifico en ningún momento».
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Y sobre lo que pasó por la cabeza del chico, ofreció la única respuesta que tenía: «Mi hijo está arrepentido, no sabe por qué reaccionó así». Mencionó también un antecedente —que en una oportunidad un gato le había matado un conejo al chico— y aclaró enseguida que eso «no justifica nada».
El otro lado: amenazas y una casa pintada
La segunda parte de lo que contó tiene que ver con lo que pasó después del video. La familia atraviesa, en sus palabras, «una situación horrible por el escrache y la violencia de mucha gente». Denunció que recibieron amenazas, y que esas amenazas son justamente lo que les impide ir a disculparse en persona.
Le pintaron la casa con aerosol rojo. Una de las leyendas dice «Con los animales no». Otras acusan al chico de asesino. Este medio no publica la dirección del domicilio ni ningún dato que permita ubicarlo.
Mientras tanto, la Justicia ya estaba trabajando
Hay un dato que vuelve todavía más inútil esa cadena de violencia. La causa está a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción N°7 del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil de Lomas de Zamora, a cargo de la fiscal Andrea Rodríguez Bagnara. Y se abrió de oficio: sin denuncia previa, a partir de las propias imágenes que circularon.

La fiscalía intervino desde el primer día, sin que hiciera falta ningún escrache. El adolescente ya había sido identificado por la investigación, no por las redes.
Qué puede pasar
El maltrato y los actos de crueldad contra los animales son delito en la Argentina: lo establece la Ley 14.346, que prevé penas de quince días a un año de prisión. Pero el acusado es menor de edad, y eso cambia el escenario. Los menores de 16 años son inimputables, y entre los 16 y los 18 solo son punibles por delitos con penas superiores a dos años, lo que no ocurre con esta figura.
La causa, entonces, no va a terminar en una condena. Lo que sí puede activar es una intervención del sistema de promoción y protección de derechos: los servicios locales de niñez, que trabajan con el adolescente y con su familia. Es, en los hechos, la única salida que puede modificar algo. Y es exactamente lo contrario de lo que produce un escrache.
El gato está bien
El animal no presenta lesiones aparentes. Lo cuida desde hace años una vecina que lo alimenta, lo castró y lo vacunó. Ahora lo mantiene dentro de la casa por precaución. No era un gato anónimo: era el gato de la cuadra, con alguien que se hacía cargo de él. Eso explica buena parte de por qué el barrio reaccionó como reaccionó.

Cómo se denuncia el maltrato animal
En la comisaría o directamente en la fiscalía, igual que cualquier otro delito. No hace falta abogado ni ser el dueño del animal.
- Llevá el video o las fotos descargados, con el archivo completo del período.
- La fecha, la hora y el lugar exacto.
- Los datos de la cámara que registró y de su titular.
- Si hay lesiones, el certificado del veterinario: es la prueba más fuerte en este tipo de causas.
Difundir la identidad o el domicilio de una persona por redes, en cambio, no inicia ninguna causa. Solo agrega otro problema.