Un insólito revés de la justicia
El colectivero de la línea 283 que atropelló y mató a un delincuente, podría pasar toda su vida en la cárcel. De un día para el otro, por ir a cumplir con su trabajo, su vida cambió por completo. La justicia entiende que la muerte no fue accidental sino intencional. Podría pasar de 8 a 25 años tras las rejas.
El caso divide fuertemente a la sociedad lomense. Por una parte, hay quiénes aceptan lo que la justicia dice. Debe pagar por la muerte. Por otra, están los que lo defienden sosteniendo que todo se trató de un gran incidente. Por si fuera poco, hay una tercera parte que también opina: lo ven como un justiciero. Si lo mató, lo mató en buena ley porque estaba robando. El debate está encendido a través de las redes sociales.

VERSIONES CRUZADAS: ¿COLECTIVERO A LA CÁRCEL?
Para poner todo en un contexto basta con repasar el caso. Hay dos versiones. La primera afirma que el delincuente subió al colectivo y le robó los celulares a todos los pasajeros. Los amenazó de muerte con un cuchillo. Luego bajó, corrió y en la huida, otro colectivo lo atropelló. El reo murió en el acto producto de la embestida.
La segunda versión afirma que al bajarse corriendo de la unidad que había robado, es el chofer de ese mismo colectivo quién acelera y lo pasa por arriba. Al igual que en la primera versión, el malandra muere en en el acto.

Lo cierto es que el hecho transcurrió en la intersección de las calles Islandia y Murature. El ladrón fue identificado. Se llamaba Ezequiel Castillo. El fiscal que lleva adelante la investigación es Nicolás Espejo. El fue el que solicitó la detención del chofer y lo imputó por «homicidio simple«. Está convencido de que lo mató por motus propio. Se afirma únicamente en lo que recolectó de los testigos.
Por su parte el chofer decidió no declarar. Continúa detenido. En la justicia evalúan, a futuro, una posible condena que ronda de los 8 a los 25 años de cárcel. Insólito. Su delito fue simplemente ir a trabajar.