Detalla los problemas actuales del sistema de salud
«No quiero ser Favaloro». Esa sola declaración es tremendamente impactante porque no se refiere a los grandes avances que generó René para la salud mundial sino, a su triste final. Favaloro intentó luchar contra un sistema corrupto que se robaba el dinero. Cansando, se suicidó con un disparo en el corazón con todo el simbolismo que esto significa.
En este caso, se trata de Ezequiel López, director de la Clínica Belgrano de Quilmes. Publicó una carta abierta a toda la sociedad solicitando ayuda urgente. «A casi 26 años de aquel tiro al corazón que nos enlutó para siempre, la historia parece empecinada en repetirse» escribió. En la carta, también confesó que está cansado de luchar contra el sistema.

En la carta, López no solo describe la situación de la clínica que dirige sino que la hace extensiva para todos los prestadores de salud del país. El ajuste y el desfinanciamiento es brutal. La desactualización es enorme y los costos para funcionar a diario, son cada vez mayores. Una brecha que se agiganta cada día.
LA TERRIBLE CARTA PÚBLICA: «NO QUIERO SER FAVALORO»
Explícitamente, dice: «Realizo este pedido de ayuda con la urgencia de quien ve cómo la falta de pago, el ahogo financiero, los plazos de pago alargados y la falta de actualización de los valores de las prestaciones nos acercan al abismo». Puntualmente lo que destaca es la desactualización brutal. Esto influye directamente en la calidad de atención que pueden recibir los pacientes.
Los insumos están dolarizados. Hay que pagar todo. Sueldos de empleados médicos, sanitarios, de mantenimiento, boletas de luz, gas y más. En ese sentido, López detalló: “Es inadmisible que seguir sus pasos en el cuidado de los más vulnerables nos condene a compartir también su final”.

El final de la carta es sumamente dramático, alarmante y contundente. El Director de la Clínica Belgrano, Ezequiel López, firma diciendo: “Quiero honrar su vida, no verme obligado a repetir su tragedia. Así, no quiero ser Favaloro”.