La posible suspensión del servicio de colectivos en el AMBA encendió la alarma entre empresas, pasajeros y autoridades en medio de una crisis financiera que el sector define como insostenible. Las compañías aseguran que el aumento del combustible y la demora en el giro de subsidios complican la operación diaria y ponen en duda la continuidad del sistema en las próximas horas.
Desde la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (CETUBA) alertaron que la situación llegó a un punto crítico. Su director, Marcelo Pasciuto, sostuvo que muchas firmas ya no cuentan con recursos suficientes para afrontar salarios ni gastos corrientes, lo que agrava el conflicto en el transporte público del Área Metropolitana de Buenos Aires.
Menos colectivos y más incertidumbre
Mientras crece la tensión, en varios corredores del conurbano y la Ciudad de Buenos Aires ya se observa una merma en la circulación de unidades. Según las cámaras del sector, la reducción alcanza hasta un 30% en algunas líneas, con demoras, esperas más largas y colectivos más cargados en horarios de alta demanda.
La advertencia por una suspensión del servicio de colectivos en el AMBA no se limita a una sola entidad. También expresaron su preocupación la Cámara del Transporte de la Provincia de Buenos Aires (CTPBA), Empresarios Unidos del Transporte Urbano de la Provincia (CEUTUPBA) y la Cámara Empresaria del Autotransporte de Pasajeros (CEAP), que coincidieron en que el nivel actual de ingresos no alcanza para sostener la prestación habitual.
El impacto del combustible y los subsidios
Uno de los factores que más presión genera sobre las empresas es el fuerte incremento del gasoil. Desde el sector remarcan que en marzo los combustibles registraron subas de entre 20% y 25%, lo que alteró por completo la estructura de costos del transporte urbano.
A eso se suma la demora en el pago de subsidios, una pieza central para el funcionamiento de los colectivos en el AMBA. Los empresarios afirman que el retraso en la acreditación de fondos nacionales y provinciales profundizó la crisis y dejó a muchas compañías sin margen para sostener la actividad con normalidad.
Qué respondió el Gobierno
Desde la Secretaría de Transporte señalaron que los subsidios serán abonados dentro del cuarto día hábil del mes y que ese cumplimiento debería ayudar a normalizar el servicio. Sin embargo, aclararon que la decisión final sobre mantener o no la reducción de frecuencias sigue en manos de las empresas.
Por ahora, la amenaza de una suspensión del servicio de colectivos en el AMBA mantiene en vilo a millones de usuarios que dependen del transporte público para ir a trabajar, estudiar o realizar trámites diarios. Con menos unidades en la calle y un conflicto abierto por los costos del sistema, la incertidumbre sigue creciendo en toda la región metropolitana.