

En el corazón del conurbano bonaerense, donde el cemento parece imponerse como regla, sobrevive —y resiste— un territorio inesperado. Más de 700 hectáreas de verde, agua y biodiversidad que funcionan como un respiro colectivo. La Reserva Santa Catalina no es solo un espacio natural: es también el resultado de años de lucha social, científica y comunitaria para preservar lo que parecía destinado a desaparecer.
Hoy, ese pulmón verde vuelve a abrirse a la comunidad. Y la pregunta ya no es si visitarlo, sino cómo hacerlo.
Un ecosistema en medio de la ciudad
La reserva combina humedales, bosques nativos y pastizales. Allí conviven más de 120 especies de aves, mariposas, anfibios y mamíferos, en un equilibrio frágil pero vital. La laguna, eje central del predio, actúa como una esponja natural: absorbe el exceso de agua, regula la temperatura y ayuda a prevenir inundaciones.
Ese valor ambiental no siempre fue evidente. Durante años, el lugar estuvo bajo amenaza.
Como reconstruye un informe audiovisual, la defensa de Santa Catalina comenzó hace más de dos décadas, cuando vecinos y organizaciones advirtieron el riesgo de fragmentación, relleno y privatización del predio. Sin redes sociales ni grandes estructuras, lograron lo impensado: en 2011, el área fue declarada reserva natural.
Hoy, ese logro se traduce en una nueva etapa de restauración, investigación y apertura pública.



Qué vas a encontrar
La Reserva Natural Municipal Santa Catalina —dentro del predio mayor— ofrece una experiencia accesible y educativa:
- -Senderos para recorrer a pie
- -Área recreativa
- -Invernáculo
- -Jardín de mariposas
- -Observatorio de aves
Pero hay algo más difícil de describir: la sensación de aislamiento. A pocos minutos de zonas densamente pobladas, el paisaje cambia. El ruido baja. El ritmo se desacelera.
Es, como describen quienes la estudian, una “isla” de biodiversidad en medio del conurbano.

Cómo llegar (paso a paso)
Dirección: Av. Garibaldi 2400, Llavallol (Lomas de Zamora)
Días y horarios:
Todos los días, de 10:00 a 18:00
Opciones para llegar:
En transporte público:
- -Tren Roca (ramal Ezeiza): bajar en estación Llavallol
- -Desde allí, colectivo o caminata corta hasta Av. Garibaldi
En colectivo:
- -Varias líneas de la zona sur conectan con Llavallol y alrededores
- -Consultar recorridos que pasen por Av. Garibaldi o cercanías
En auto:
- -Acceso por Camino de Cintura o rutas cercanas
- -Seguir indicaciones hacia Llavallol y luego Av. Garibaldi
Una experiencia guiada
Todos los domingos hay visitas guiadas abiertas al público:
- -10:00 hs
- -15:00 hs
Para quienes buscan algo más que una caminata, estas recorridas permiten entender lo que no siempre se ve: la lógica del ecosistema, el trabajo de restauración y la historia detrás de cada sector del predio.

Un lugar que también se construye
La reserva no es un espacio terminado. Está en proceso constante.
Hay programas de voluntariado para quienes quieran involucrarse en tareas de restauración ambiental, producción de especies nativas y cuidado del ecosistema. En ese sentido, Santa Catalina funciona también como aula abierta: un punto de encuentro entre ciencia, comunidad y territorio.
Por qué importa
En un contexto donde los humedales suelen ser vistos como terrenos “disponibles”, Santa Catalina plantea otra mirada. No como espacio vacío, sino como infraestructura natural indispensable.
Lo que allí se protege —agua, aire, biodiversidad— no es abstracto. Impacta directamente en la calidad de vida de quienes viven alrededor.
Y quizás por eso, recorrerla no es solo una salida. Es una forma de entender qué está en juego cuando se habla de ambiente.
Porque, en definitiva, lo que parece un paisaje silencioso es, en realidad, un sistema vivo que sostiene mucho más de lo que se ve.

