El tercer lunes de enero se reconoce como el «Blue Monday», considerado el «día más triste del año»: Motivos y su origen
Cada año, el tercer lunes del mes de enero, el término “Blue Monday” vuelve a instalarse en la agenda mediática y en las conversaciones cotidianas. Se lo suele mencionar como “el día más triste del año”, una etiqueta que genera curiosidad, debates y también cuestionamientos. Pero, ¿de qué se trata realmente el Blue Monday y cuál es su origen?
El concepto de Blue Monday surgió a comienzos de los años 2000 y se atribuye a una campaña de difusión que vinculaba distintos factores emocionales, sociales y económicos con un supuesto pico de tristeza colectiva. Entre esos elementos se incluían el clima invernal en el hemisferio norte, la finalización de las fiestas de fin de año, la percepción de deudas acumuladas tras los gastos navideños, la distancia con respecto a las próximas vacaciones y la dificultad para sostener los objetivos o resoluciones planteadas al comenzar el año.
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Según esta idea, la combinación de estos factores daría como resultado un lunes de enero particularmente negativo en términos anímicos. Con el tiempo, la fecha comenzó a repetirse año tras año, especialmente en redes sociales y medios de comunicación, hasta consolidarse como un concepto ampliamente conocido a nivel internacional.
¿Puede un día ponerte triste?
Sin embargo, especialistas en salud mental y divulgadores científicos han señalado en reiteradas oportunidades que el Blue Monday no cuenta con un respaldo científico sólido. No existe evidencia empírica que permita afirmar que un día específico concentre, de manera generalizada, mayores niveles de tristeza o depresión en la población. Las emociones humanas, advierten, son complejas y están atravesadas por múltiples variables individuales y contextuales que no pueden reducirse a una fórmula ni a una fecha puntual.

A pesar de estas críticas, el término continúa utilizándose, en parte, como un recurso comunicacional. Algunas campañas comerciales y acciones de marketing lo adoptan para promover productos, servicios o mensajes vinculados al bienestar, el ocio o el autocuidado. Al mismo tiempo, organizaciones y profesionales de la salud aprovechan la visibilidad del Blue Monday para abrir conversaciones más amplias sobre la importancia de la salud mental, la prevención del estrés y la necesidad de pedir ayuda cuando una persona se siente desbordada emocionalmente.
En ese sentido, más allá de su origen discutido, el Blue Monday funciona hoy como un disparador simbólico. Para algunos, es solo una etiqueta mediática. Para otros, una oportunidad para reflexionar sobre cómo influyen el contexto social, económico y personal en el estado de ánimo. Lo cierto es que la tristeza, la ansiedad o el cansancio no responden a un calendario fijo. Reconocer esa complejidad resulta clave para abordar el tema con responsabilidad y sin simplificaciones.