La pena va de 6 a 20 años
En Longchamps, tres integrantes de una familia quedaron detenidos: vendían droga a metros de un jardín de infantes y de la Universidad Nacional Guillermo Brown (UNaB). El operativo se realizó en plena madrugada. Los tomaron por sorpresa. Un cuarto sospechoso ejecutó una ráfaga de disparos y logró escapar. Las autoridades intentan identificarlo. En el lugar se secuestraron 80 dosis de cocaína ya fraccionada y lista para la venta.
La redada se ejecutó sobre la Avenida Japón entre Combate de Monte Santiago y Finochietto. Ese era el lugar, el búnker, el expendio de droga que la policía quería desbaratar. Tenían la información, las pruebas y la orden del juez.
Qué secuestraron
El detalle de lo incautado es lo que define de qué se trataba el lugar:
• 80 dosis de cocaína, distribuidas en cuatro bolsas con veinte envoltorios cada una.
• Un trozo compacto de cocaína, todavía sin fraccionar.
• Más de 100 gramos de marihuana.
• Trece teléfonos celulares.
• Balanzas de precisión, dinero en efectivo y elementos de corte.
Esa combinación —dosis ya fraccionadas en cantidades iguales, un trozo entero esperando ser cortado, balanzas y elementos de corte— es lo que distingue técnicamente un punto de venta de una tenencia para consumo. No es alguien con droga encima: es una estructura que recibe, fracciona y vende.
Los trece celulares apuntan en la misma dirección. En este tipo de causas, los teléfonos son la prueba central: ahí están los pedidos, los horarios, los clientes y, con suerte para la investigación, el eslabón de arriba.

Por qué la pena es tan alta: droga cerca del jardín
La carátula es tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, agravada por dos circunstancias: la organización de cinco o más personas y la cercanía a centros educativos. Con esas agravantes, la escala de pena va de 6 a 20 años de prisión. Esto merece una explicación, porque es la parte de la causa que ninguna cobertura puso en primer plano y es la que más le importa a cualquiera que viva cerca.
La ley de estupefacientes agrava las penas cuando los hechos se cometen en las inmediaciones de establecimientos educativos, deportivos, culturales o asistenciales, o en lugares donde los alumnos realizan actividades. La lógica es sencilla: no es lo mismo vender droga en cualquier lado que instalarse enfrente de donde pasan chicos todos los días.

Dicho de otro modo: el mismo kiosco, en otra cuadra, tendría una pena sensiblemente menor. La ubicación no es un detalle de color de la nota. Es lo que multiplica la condena.
Una familia entera
Los tres detenidos son integrantes del mismo grupo familiar. Es un patrón que se repite en los puntos de venta barriales y que tiene una explicación práctica: la confianza. Un kiosco de droga necesita gente que atienda en distintos turnos, que maneje el dinero y que no hable si cae. La familia resuelve las tres cosas a la vez. También explica por qué estas estructuras son difíciles de desarmar del todo. Cuando cae una, muchas veces queda alguien en el entorno en condiciones de reabrir.
Prófugo: el que disparó y se fue
Durante el allanamiento, un sospechoso efectuó disparos y escapó. No está identificado públicamente y sigue libre. Es el dato más inquietante del operativo y el que menos aparece: alguien abrió fuego contra un procedimiento policial a la una de la mañana, en una cuadra residencial, a metros de donde a la mañana siguiente iban a pasar chicos camino a la escuela.
La causa
La investigación está a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción N° 14 de Lomas de Zamora, con el fiscal Leonardo Kaszewski. El operativo lo ejecutó personal de la Comisaría 4ª de Almirante Brown, con asiento en Longchamps.
Lo que falta saber
• La identidad del prófugo que disparó y si hay pedido de captura.
• Los nombres y las edades de los tres detenidos, y si quedaron con prisión preventiva.
• Cuánto dinero en efectivo se secuestró. Ninguna fuente lo precisa, y es el dato que permite dimensionar el volumen del negocio.
• Qué establecimientos educativos son exactamente los que están cerca, y a cuántos metros. La agravante se construye con esa medición.
• Si hubo denuncias previas de vecinos sobre ese domicilio y qué pasó con ellas.
Esa última es la pregunta de fondo. Un punto de venta con balanzas, elementos de corte y trece celulares no se arma de un día para el otro, y en una cuadra residencial se nota. Estamos consultando a la UFI N° 14.