Colgó un pasacalles en Fiorito para mantener vivo el vínculo con sus hijas que no ve hace 9 años
Lo que para muchos vecinos de Villa Fiorito pudo parecer simplemente un pasacalles con un mensaje emotivo, para Rocío representa una manera de hacerle llegar a sus hijas un mensaje que, según cuenta, no puede transmitirles personalmente desde hace años.
El cartel, ubicado en la esquina de Ayolas y Benito Pérez Galdós, está dedicado a Dana y Nerea. “Dana y Nerea, ni 9 años de distancia apagan mi amor de mamá. Sus hermanos Luam y Eithan y yo las extrañamos muchísimo. Las amamos y soñamos con nuestro reencuentro”, se lee.
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Rocío tiene 33 años, nació y vivió durante gran parte de su vida en Lomas de Zamora y actualmente reside en Chascomús, donde trabaja como comerciante. Es madre de siete hijos, cinco de los cuales viven con ella. Según relató en comunicación con Lomas Conectado, hace años atraviesa un conflicto familiar y judicial que derivó en la pérdida de contacto con dos de sus hijas mayores.
Una separación y el comienzo del conflicto
Rocío contó que en 2016 decidió separarse del padre de sus hijos mientras estaba embarazada del menor de los niños que tienen en común. Según su relato, la separación estuvo vinculada a una situación de violencia y realizó una denuncia.

Luego, comenzó a realizar los trámites relacionados con la cuota alimentaria y, de acuerdo con su versión, el padre de los niños comenzó a realizar distintas denuncias en su contra. “En menos de 2 meses hizo 4 denuncias por violencia familiar. En el 2017 denuncias de drogadicción, prostitución, exhibiciones obscenas y la que hace intervención Servicios de Niñez, es una de un abuso hacia mi hija mayor. Todo falso”, afirmó Rocío.
Esas denuncias derivaron en medidas cautelares y en una resolución que estableció que el cuidado personal de los cuatro niños quedara a cargo del padre. En ese momento, las dos niñas mayores tenían 4 y 5 años, mientras que los otros dos hermanos de 11 meses y 2 años.

Según Rocío, las niñas quedaron con su padre y los otros niños fueron trasladados entre distintos hogares de familiares. También asegura que durante ese período se produjo una desvinculación entre las hermanas y el resto de la familia. Finalmente, pudo recuperar a los dos más pequeños.
El último encuentro
La mujer relató que el 5 de octubre de 2017 logró reencontrarse con sus hijas luego de averiguar dónde estaban viviendo, en Villa Fiorito. De acuerdo con su testimonio, el padre le permitió llevárselas y durante ese encuentro le habría confesado delante de un testigo, que las denuncias realizadas anteriormente eran falsas. Ese episodio, según Rocío, forma parte de las circunstancias que posteriormente intentó plantear por vías judiciales.
En 2018 volvió a tener a sus hijas durante varias semanas. Rocío aseguró que, al momento de regresar con su padre, las niñas manifestaron que no querían volver y realizaron acusaciones sobre malos tratos por parte de la pareja del hombre.

“Yo lo que hago creyendo correcto, las llevo al servicio social de Villa Fiorito que era el que intervenía”, relató. Según contó, las niñas fueron entrevistadas por personal del servicio y posteriormente le indicaron que debía devolverlas con su padre. Ese día, según Rocío, fue el último en que pudo ver personalmente a sus hijas.
Años de reclamos y búsqueda
Tras aquel episodio, Rocío aseguró que perdió todos los medios de contacto con las niñas y que inició nuevas acciones judiciales. Según explicó, una de las causas terminó archivada debido a dificultades para notificar al padre en el domicilio donde residía.
La mujer sostiene que durante años intentó aportar información sobre la ubicación de sus hijas y que recién en 2023 pudo entregar documentación relacionada con escuelas, domicilios y otros datos.


En 2024, según su relato, el padre habría dejado de vivir con las niñas durante un período y ellas quedaron al cuidado de quien era su pareja. Rocío afirma que recibió llamados de familiares que le informaron sobre la situación y que nuevamente realizó denuncias, aunque asegura que no obtuvo la respuesta que esperaba.
En agosto de este año, las niñas se habrían mudado nuevamente. Rocío contó que tardó aproximadamente un mes en localizar el lugar y decidió colocar el pasacalles como una forma de hacerles llegar un mensaje. «Yo veo a mis hijas a través de fotos de familiares de la mujer, que me pasan de algún cumpleaños o fiesta”, explicó.
Un mensaje para sus hijas
La mujer también comenzó a contar su historia en TikTok. Según relató, recibió amenazas y posteriormente perdió el acceso a la primera cuenta que había creado, por lo que decidió alejarse durante un tiempo. “Dejé pasar un tiempo porque emocionalmente no estaba bien para volver a grabar”, contó.

Ahora decidió volver a hablar públicamente sobre su situación, en su cuenta @daf.2018, especialmente porque se aproxima una fecha significativa para una de sus hijas. El próximo 5 de octubre, Dana cumplirá 15 años. “Como mamá es algo que uno sueña desde el día que los trae a este mundo”, expresó Rocío.
La mujer aseguró que su familia también espera poder reencontrarse con las adolescentes. Mencionó especialmente a su madre, a una hermana que es madrina de una de las niñas y a los hermanos que, según explicó, conocen de su existencia. “Entonces hice el pasacalles para que ellas sepan que no las olvidé, que las amo y las esperamos todos los días”, afirmó.

El mensaje colocado en Fiorito busca así atravesar la distancia que, según Rocío, lleva años separándola de sus hijas. Más allá del conflicto familiar y judicial que describe, el cartel funciona como una expresión pública de una madre que asegura continuar esperando un reencuentro.
“Es complicado vivir así. Doy gracias a la vida que mis otros niños me dan la fortaleza”, expresó. Y agregó: “Les hice una promesa de que las van a volver a ver y no vamos a dejar de luchar”.