La planta cierra sus puertas de manera definitiva el miércoles 30
El cierre de la planta de Dánica de Llavallol es definitivo. Aproximadamente, serían 30 los empleados que quedarían desvinculados. Son los últimos que quedan. Los están despidiendo por whatsapp y con un cartel en la puerta de la planta que anuncia el cierre.
Desde Lomas Conectado, nos comunicamos con Daniel Yofra, secretario general de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines, quién brindó un panorama al respecto. La empresa viene atravesando una crisis hace dos años.

«La situación ya viene complicada desde hace más de dos años, en donde hay un preventivo de crisis, y donde el gobierno provincial le da un subsidio mensual por cada trabajador que emplea» fueron las primeras palabras de Yofra.
Qué significa que haya un preventivo de crisis
Conviene explicarlo, porque es el dato de mayor peso de toda la historia. El Procedimiento Preventivo de Crisis de Empresas es un trámite obligatorio que deben iniciar las empresas antes de comunicar despidos o suspensiones por razones económicas, tecnológicas o de fuerza mayor, cuando la medida afecta a un porcentaje significativo del personal. En una empresa de menos de 400 empleados, ese umbral es del 15%.
Para abrirlo, la empresa debe presentar sus estados contables de los últimos tres años certificados por contador público, el detalle de los trabajadores afectados y los elementos que prueben la crisis. Y tiene un efecto que está escrito en el artículo 104 de la ley 24.013: a partir de la notificación y hasta la conclusión del procedimiento, el empleador no puede ejecutar las medidas objeto del trámite. Si las ejecuta igual, los trabajadores mantienen la relación laboral y tienen derecho a los salarios caídos.
Por eso el dato importa: si el procedimiento sigue abierto, el cierre anunciado para el miércoles queda en una zona jurídicamente discutible.

El subsidio por cada trabajador
El otro dato que aporta Yofra es que la provincia de Buenos Aires venía pagando un subsidio mensual por cada trabajador empleado. Es el mecanismo de sostenimiento del empleo que ya había permitido la reapertura de la planta a comienzos de 2025, después del cierre anunciado a fines de 2024.
Dicho de otro modo: el Estado provincial estuvo aportando dinero público, mes a mes, para sostener puestos de trabajo en una planta que ahora cierra igual.
Por qué cierra, según el gremio
Yofra apunta a tres causas encadenadas. La primera es la competencia externa: «Evidentemente la apertura de la importación indiscriminada que hay a partir del 2023 hace que se le haga difícil competir» dijo.
La segunda es la demanda interna. Y acá está el punto central de su razonamiento: Dánica es una empresa que depende del consumo interno, y ese consumo se cayó. «Sumado a eso, la falta de consumo por los bajos salarios que hay, por el incremento en la desocupación, en donde quedaron más de 350.000 trabajadoras y trabajadores en la calle. Hay más de 30.000 empresas cerradas» expresó.

La tercera es la consecuencia de las dos anteriores: sin poder competir con lo importado y sin quién compre lo que produce, la ecuación no cierra.
Adónde va la pelea
El dirigente fue explícito sobre la estrategia gremial y sobre por qué apunta a un solo interlocutor: «Nosotros vamos a hacer lo imposible, todas las gestiones que sean necesarias con la provincia de Buenos Aires para garantizar la fuente de trabajo. Obviamente que lo hacemos solamente con la provincia porque Nación mucho no le importa sostener la fuente laboral.»
Es una definición política, pero también describe el reparto real de competencias: el programa que sostuvo los salarios durante estos dos años es provincial.
Un cartel en la puerta y un WhatsApp
Mientras tanto, la forma en que se comunicó el cierre agrega su propio capítulo. No hubo reunión ni carta documento. Los trabajadores se enteraron por un cartel pegado en la puerta y por mensajes de WhatsApp. El texto del cartel dice: «Se dará inicio a la parada definitiva de las instalaciones conforme a las normativas medioambientales vigentes». Es una comunicación sobre el procedimiento técnico de apagado de una planta. No menciona a las personas que trabajan adentro.
Y hasta ahora no recibieron los telegramas de despido. No es un detalle formal: la notificación es lo que hace correr los plazos del preaviso, de las indemnizaciones y de los reclamos. Mientras no llega, el trabajador sabe que lo despiden pero no tiene el papel que le permite reclamar.
El consejo de los laboralistas en estos casos es siempre el mismo: guardar todo. El cartel, la captura del WhatsApp, la fecha en que se impidió el ingreso. Todo eso es prueba.
El acampe
Los trabajadores instalaron una carpa frente a la planta y sostienen la presencia por turnos. No los dejan ingresar, aunque la empresa garantizó el pago de los salarios hasta el 30.
Su reclamo central no es indemnizatorio: piden que la producción continúe. Sostienen que la planta producía a pleno hasta el último día.

El Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Aceitera denunció la situación ante el Ministerio de Trabajo bonaerense y pidió una medida de no innovar, para impedir que se retiren herramientas, insumos y maquinarias.
Cuántos son
Circulan dos cifras y las dos tienen explicación. La mayor parte de la cobertura habla de 30 trabajadores, que son los que hoy están en la planta. El gremio reclama por un universo más amplio, que ubica en torno a los 150 puestos.
La diferencia se explica por la historia reciente: la elaboración de margarinas ya había sido trasladada a plantas terceras en 2025, y lo que quedaba en Llavallol era el envasado. La fábrica no cierra de golpe: se fue vaciando por etapas.
Qué dice la empresa
Dorada (Dánica) argumenta «dificultades económicas, productivas y operativas» que impidieron alcanzar las condiciones necesarias para asegurar una operación sostenible, y sostiene que va a pagar las indemnizaciones conforme a la ley.