Dos denuncias sostienen la detenida por la estafa a Merlín Díaz, la peluquera de Budge, se presentaba con otro nombre para captar nuevas víctimas
La causa por la estafa que sufrió Merlín Díaz Silva, la peluquera de Ingeniero Budge que se quitó la vida en marzo tras entregar catorce millones de pesos y sus joyas a cambio de una supuesta «limpieza espiritual», sumó esta semana un capítulo que empuja el expediente más allá de Lomas de Zamora.
Según publicó el portal Política del Sur el miércoles 10 de septiembre, sobre la base de denuncias policiales y documentación judicial, Marta Noemí Mitrovich —la principal acusada, detenida el 27 de agosto en Salta— se habría presentado ante nuevas víctimas en la Ciudad de Buenos Aires con un nombre que no era el suyo mientras estaba prófuga.
Lee también:
- La carta que dejó Merlín Díaz tras una estafa y la búsqueda de tres mujeres acusadas
- Cayó el segundo acusado por la entradera de Temperley en la que murió una mujer

Las dos denuncias porteñas
De acuerdo con esa publicación, un hombre declaró que la mujer se le presentó como «María Catalina» y le pidió 500 dólares para realizar un trabajo espiritual. Según su relato, ella envolvió unos papeles junto a un objeto personal, los dejó debajo de la cama del denunciante y le indicó que esperara tres o cuatro días antes de revisarlos. Cuando el plazo se cumplió y el hombre intentó comunicarse, ya estaba bloqueado en WhatsApp.
La primera denuncia fue radicada en agosto de 2025 en la Comisaría Vecinal 4-A de la Ciudad de Buenos Aires. Una segunda presentación llegó a la Comisaría Vecinal 4-B, con intervención de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N° 35. En ese caso, el denunciante afirmó haberla reconocido el 20 de junio vendiendo bijouterie sobre la avenida Sáenz, a la altura de Perito Moreno.

El modus operandi que describen esas denuncias es el mismo que consta en el expediente de Lomas: el diagnóstico de una maldición o un problema espiritual, la propuesta de un trabajo para resolverlo, el pedido de dinero y la desaparición posterior.
Qué está probado y qué no
Conviene ser preciso, porque el caso tiene varias capas y no todas tienen el mismo respaldo. Lo que sí está confirmado por múltiples fuentes es que Mitrovich, de 72 años, fue detenida por la Policía Federal Argentina la noche del miércoles 27 de agosto en San Ramón de la Nueva Orán, provincia de Salta, después de más de siete meses prófuga.
La investigación está a cargo del fiscal Ignacio Gabriel Torrigino, de la UFI N° 19 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, con intervención del Juzgado de Garantías N° 6, a cargo de Laura Verónica Ninni. Está imputada por estafa e instigación al suicidio.

También está confirmado —y es el dato que había puesto el caso en la tapa de los diarios nacionales en julio— que el 28 de mayo se presentó a renovar su DNI en una oficina del RENAPER pese a tener pedido de captura vigente, con la cara parcialmente cubierta y aportando datos falsos, entre ellos un domicilio en la provincia de Corrientes. El organismo advirtió la situación días después y dio aviso a la Policía Federal. Fue justamente el teléfono celular que empezó a usar tras ese trámite lo que permitió rastrearla hasta el norte del país.
Lo que por ahora tiene una sola fuente pública es el detalle de las dos denuncias porteñas y el nombre alternativo. Ningún otro medio nacional o regional lo publicó hasta el cierre de esta nota. Política del Sur cita denuncias policiales y documentación judicial a la que dice haber accedido; no hay, hasta el momento, confirmación oficial de la fiscalía porteña ni de la UFI 19 de Lomas.
La distinción importa: una cosa es un cambio de nombre legal, que requiere una autorización judicial y deja rastro registral, y otra muy distinta es presentarse ante desconocidos con un nombre falso. Lo que describen las denuncias es lo segundo.
El caso que originó todo
La causa se inició el 20 de enero de 2026. Merlín Díaz Silva, peluquera de Ingeniero Budge, fue convencida de que pesaba sobre ella una maldición económica y de que una «limpieza espiritual» podía revertirla. Entregó catorce millones de pesos —sus ahorros— y joyas. El dinero nunca volvió.
En el expediente figuran, además de Mitrovich, otras dos acusadas: Nancy Marina Yovanovich y María Silvia Mitrovich. Los mensajes incorporados a la causa muestran la desesperación creciente de la víctima en las semanas previas a su muerte, ocurrida en marzo.
Al declarar ante el fiscal, Mitrovich negó los cargos y sostuvo que es vidente desde los veinte años. La causa sigue en etapa de instrucción y rige, como en todo proceso penal, la presunción de inocencia: hasta que haya sentencia firme, todas las imputadas son acusadas, no condenadas.
Qué mirar de acá en adelante
Si las denuncias porteñas se confirman e ingresan formalmente al expediente, cambia la escala del caso: dejaría de ser una estafa aislada con un desenlace trágico para pasar a ser una serie. Eso puede pesar en la calificación legal, en la situación procesal de la detenida y en la posibilidad de que aparezcan nuevas víctimas que hasta ahora no denunciaron por vergüenza.
Ese último punto es, quizás, el más relevante para un lector de la Zona Sur. Las estafas que apelan a la fe, a la angustia económica o a un problema de salud funcionan porque la víctima suele callarse. La denuncia es gratuita y se puede hacer en cualquier comisaría o en la fiscalía que corresponda al domicilio.
Si necesitás ayuda
Si estás atravesando una situación de angustia o tenés pensamientos de quitarte la vida, podés pedir ayuda. El Centro de Asistencia al Suicida (CAS) atiende las 24 horas, de manera gratuita y confidencial, al 135 desde CABA y Gran Buenos Aires, al (011) 5275-1135 y al 0800-345-1435 desde todo el país. También podés acudir a la guardia del hospital más cercano.