Una casa de Lomas Este, se volvió viral: mayólicas, ángeles y esculturas en una fachada de 1906. Quién la transformó y por qué
Está en Ayacucho 330, en Lomas Este, y se hizo viral en redes. Fue construida en 1906 y hace más de tres décadas la compró el arquitecto y artista plástico Javier Urani. La transformó en una obra abierta a la calle cuando se enteró de que iba a ser abuelo.
No se parece a ninguna otra del barrio: la fachada tiene mayólicas de colores, rejas intervenidas, flores, animales, ángeles y esculturas, todo mezclado en una composición que parece haber ido creciendo con los años. Se volvió viral en redes sociales y hoy hay gente que va hasta ahí solo para verla. Pero detrás de la fachada hay una historia bastante más linda que la foto.
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Una casa de 1906
La construcción original data de 1906. Es decir que la casa tiene 120 años y es más vieja que buena parte del barrio que la rodea: por entonces, Lomas de Zamora —creado oficialmente en 1861— todavía era un territorio de estancias y chacras que empezaba a poblarse al calor del ferrocarril.

De aquella época quedan en el distrito varias casas de influencia europea, italiana, francesa e inglesa. Esta era una de ellas. Su dueño actual es Javier Urani, arquitecto y artista plástico. La compró hace más de treinta años. Durante mucho tiempo fue simplemente su casa. Hasta que algo cambió.

El día que se enteró de que iba a ser abuelo
La transformación en serio empezó cuando Urani supo que iba a ser abuelo. A partir de ahí intervino la casa a fondo, mezclando objetos antiguos, materiales reciclados y una mirada abiertamente maximalista: nada de contención, nada de minimalismo.

La reinterpretó desde una sensibilidad contemporánea y ecléctica, hasta convertirla en lo que es hoy. La fachada funciona como una obra abierta. No hace falta entrar ni pedir permiso: se ve desde la vereda, gratis, a cualquier hora.


Ese es, quizás, el detalle que la vuelve interesante. En una ciudad donde el arte suele estar puertas adentro —en museos, en galerías, en colecciones privadas—, acá hay un artista que decidió poner su obra del lado de afuera.


El que pasa caminando por Ayacucho la ve. El que va en el 51 la ve. El pibe que vuelve del colegio la ve todos los días. Y todo empezó, según cuenta la historia, porque un hombre se enteró de que iba a nacer su nieta.

