Imputaron por homicidio culposo al anestesista de la operación en la que murió Camilo Nuin, futbolista de 18 años, en una clínica de Adrogué
Camilo Nuin tenía 18 años, era capitán de la Reserva de San Telmo y había pasado por las inferiores de Boca. Entró a operarse la rodilla a una clínica de Adrogué en junio de 2025 y no salió. Catorce meses después, imputaron por homicidio culposo al anestesista que participó de la intervención. La familia lo anunció en redes: «Tenemos al fin un imputado».
El 25 de junio de 2025 entró a la Clínica Espora de Adrogué para una operación programada de rodilla: tenía lesiones en los meniscos y en los ligamentos cruzados. Es una intervención habitual en el fútbol, de las que un jugador de esa edad afronta sabiendo que va a volver a jugar. Durante el procedimiento sufrió un paro cardiorrespiratorio. El equipo médico intentó reanimarlo. No lo logró.
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Catorce meses después
Esta semana, más de un año después de aquella operación, la causa tuvo su primer movimiento de fondo: la fiscalía imputó por homicidio culposo al anestesista que participó de la intervención, Horacio Esteban Martínez Cerana, bajo sospecha de mala praxis.
La investigación está a cargo de la UFI N° 10 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora, y busca determinar si existió un vínculo causal entre la intervención quirúrgica y la muerte, y en particular si la administración de la anestesia incidió en el desenlace.
El anuncio lo hizo la familia
La noticia no se conoció por un parte judicial. La confirmó la propia familia de Camilo, el miércoles, a través de sus redes sociales. «Tenemos al fin un imputado en la causa por la muerte de Camilo Nuin». Hay dos palabras en esa frase que cuentan lo que fueron estos catorce meses: «al fin».
Que una familia tenga que anunciar por Instagram el primer avance de la causa por la muerte de su hijo, más de un año después del hecho, dice bastante sobre los tiempos de este tipo de expedientes. Las causas por presunta mala praxis dependen de peritajes médicos, de historias clínicas y de juntas de expertos, y suelen medirse en años, no en meses.
Lo que viene
La imputación es un paso procesal, no una condena. El anestesista está acusado y rige a su favor el principio de inocencia. La fiscalía deberá ahora reunir la prueba que permita —o no— sostener esa acusación.
Del otro lado, una familia que lleva catorce meses esperando que alguien explique por qué un chico de 18 años entró a operarse una rodilla y no volvió a salir.