El paro de la CGT sumó un nuevo capítulo de tensión luego de que el Gobierno intimara formalmente a la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y a La Fraternidad a no adherir a la medida de fuerza. El Ministerio de Capital Humano recordó que ambos gremios se encuentran bajo conciliación obligatoria y advirtió que cualquier cese de actividades violaría la normativa vigente.
La advertencia llegó tras la confirmación de los sindicatos de transporte de que no prestarían servicios este jueves, en el marco del paro convocado por la central obrera contra la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo.
Conciliación obligatoria en vigencia
Desde la cartera que conduce Sandra Pettovello señalaron que los gremios deben abstenerse de implementar medidas de acción directa mientras dure la instancia de conciliación. Según el comunicado oficial, la adopción de un paro implicaría un incumplimiento de la conciliación laboral obligatoria actualmente en trámite.
En el caso de la UTA, la conciliación rige desde las 00 horas del 11 de febrero de 2026 por un plazo de 15 días. Para La Fraternidad, el período comenzó el 5 de febrero de 2026 y se extiende también por 15 días.
El Gobierno busca así garantizar la continuidad del servicio de transporte público, un punto clave en el impacto que puede tener el paro de la CGT en todo el país.
Colectivos y trenes en el centro del conflicto
La UTA había ratificado su adhesión a la protesta y anticipó la suspensión de servicios de corta, media y larga distancia, además de combis y subtes. De concretarse, desde la medianoche no circularían colectivos en todo el territorio nacional.
Por su parte, La Fraternidad —gremio que nuclea a los maquinistas de trenes— también confirmó su participación. Su titular, Omar Maturano, incluso cuestionó que la CGT limitara la medida a 24 horas y planteó la posibilidad de avanzar con un paro por tiempo indeterminado si no se modifican los puntos más polémicos de la reforma laboral.
El conflicto escala en un escenario donde el transporte es uno de los sectores más sensibles. La definición final de los gremios será determinante para medir el alcance real del paro de la CGT y el nivel de confrontación entre el Ejecutivo y el sindicalismo.