La Justicia lo declaró inocente
Un hombre que había sido acusado falsamente de abusar de su hija fue absuelto por la Justicia, después de permanecer tres años sin poder verla. Durante todo ese tiempo viajaba desde Capital Federal a Lomas de Zamora para intentar mantener el contacto con su hija. Tras la absolución, ahora busca reconstruir la relación con ella.
La defensora de Julio G., Déborah Huczek, describió el duro camino que su cliente vivió desde que surgieron los cargos durante la pandemia hasta el fallo que lo declaró inocente, según relató a la Agencia Noticias Argentinas.
La relación entre el acusado y la mujer que presentó la denuncia había comenzado en 2017. Tras varios altibajos entre ambos, empezaron a vivir juntos cuando ella quedó embarazada. En ese contexto, Huczek dijo que “ella es una persona muy complicada” y que también tenía otra pareja, con quien se reconciliaba varias veces.
Julio G. tiene 50 años y la denunciante, 40. Según la abogada de Julio, él atribuía sus constantes conflictos de pareja a las actitudes de ella. Pasaron seis meses juntos después del nacimiento de la niña.
Durante la cuarentena por el COVID‑19, la madre de la menor le impuso varias condiciones para que Julio pudiera ver a la hija: debía hacerlo en la casa de la mujer, con niñera presente y durante un máximo de dos horas.
Restricciones y viajes para mantener el vínculo
El hombre solo podía ingresar a la casa cuando la niñera estaba presente y la bebé no dormía; si llegaba tarde, tampoco tenía permitido verlo. Por estas restricciones, la pareja se separó cuando la niña tenía apenas tres meses.
Desde entonces, viajaba desde Capital Federal a Lomas de Zamora para intentar mantener el contacto: “Hacía todo lo posible para estar presente, siempre y cuando la mujer lo autorizaba. Dos días y dos horas por semana”.
Las mismas restricciones aplicaban cuando Julio debía retirar a su hija del jardín maternal: tenía prohibido ingresar a la casa y debía hacerlo en lugares públicos, como un shopping o restaurantes, antes de devolver a la menor a la vivienda.
En algunas ocasiones, los tres compartieron salidas o fines de semana juntos, pero la madre ejercía un control constante sobre Julio y limitaba su libertad de contacto con la hija. “Todo el tiempo ella llamaba y el contacto entre ambos no era libre”, detalló Déborah.
La abogada también señaló que la mujer le exigía enviar fotos y compartir su ubicación, mientras lo acusaba de abuso sexual sobre la menor.
Huczek remarcó que la madre de la niña veía al padre como alguien innecesario en la vida de su hija. “Para esta mujer, la figura paterna era prescindible, si Julio desaparecía del planeta o le pasaba algo directamente no importaba”.
Investigación y absolución tras falsa denuncia
Durante el juicio oral en Lomas de Zamora, que tuvo siete audiencias, la defensa demostró mediante pericias que la denunciante no pudo fundamentar su versión de los hechos y no pudo refutar la conducta de Julio.
Los investigadores también comprobaron que la mujer se asesoró con una abogada para presentar la denuncia e incluso llevó el caso al Hospital Garrahan, donde afirmó que la niña había mencionado supuestos tocamientos por parte de su padre, algo que el personal de salud llegó a creer.
Según Huczek, la asesora jurídica que ayudó a formular la denuncia trabajaba con una psicóloga y ambos desarrollaban este tipo de tácticas en otros casos: “Inventan los hechos y construyen causas”.
La denunciante aseguró en algún momento que “la obligaron” a presentar la denuncia, pero la defensa probó que ella lo hizo por propia voluntad y que su abogada buscaba obtener un acuerdo económico de 700 mil dólares con el defensor anterior de Julio: “Todo esto fue armado para obtener una ventaja patrimonial”. Además, otra psicóloga se reunió con la menor justo antes de que declarara en Cámara Gesell, con la intención de influenciarla en su testimonio.
Huczek explicó que, junto a la fiscal, solicitaron que se inicie una investigación contra la denunciante, su abogada y dos psicólogas involucradas en el caso. La abogada agregó que la niña sigue bajo el cuidado de su madre, quien no estaría en condiciones de criarla.
Fallo del tribunal y situación actual
Finalmente, el Tribunal Oral N°3 de Lomas de Zamora determinó que no existían pruebas reales de los hechos denunciados, valoró la conducta de Julio como paciente y con voluntad de criar a su hija y concluyó que la denuncia fue premeditada.

Durante el proceso, maestros de la niña declararon que ella mencionaba supuestos abusos únicamente cuando no veía a su padre y expresaba frases como “¿Dónde está mi papá?”, reveló la penalista.
La investigación judicial también constató que la madre había armado videos en los que presionaba a la menor para hablar de los falsos abusos. Aun así, el fallo todavía no está firme, porque la madre de la niña apeló; la Cámara de Casación bonaerense tendrá que decidir al respecto.
Tras la absolución, Julio inició los pasos legales ante un tribunal de familia de Lomas de Zamora para recuperar la relación con su hija, a la que no ha visto desde hace tres años, y sigue reclamando que se investigue a su ex pareja por la falsa denuncia.
“Es un caso que me atravesó mucho como mamá, mujer y profesional”, manifestó la abogada, y agregó: “Son batallas que tenemos que librar”.