Lo imputaron pero no lo detuvieron
Hay novedades sobre el caso que consterna a todo Lomas de Zamora. Imputaron al agente de la Policía Bonaerense que manejaba el patrullero que terminó por chocar y matar a un niño de dos años. El triste suceso ocurrió en Budge el martes en el contexto de una persecución.
Si bien lo imputaron, no lo detuvieron. Es decir, está relacionado a la causa pero estando en libertad. Los familiares del niño afirman que el móvil policial se desplazaba por las calles del barrio a más de 100 kilómetros por hora y sin hacer uso de la sirena.
Los nuevos datos EN EL CASO
Hasta ayer trascendió que todo se había sucedido lastimosamente en una persecución. El niño viajaba en una Dodge 1500 junto a su padre. Iban a vender cobre para comer. En eso, el patrullero arremetió con total violencia. Producto de esto, el pequeño falleció casi en el acto.
Hoy se conoció que finalmente, los motociclistas fugitivos que eran perseguidos por el patrullero fueron arrestados. Un llamado al 911 había alertado que estaban robando por la zona. Incluso, aparecieron imágenes de las cámaras de seguridad donde queda evidenciado que sí existió tal persecución.


El minuto después del choque
La colisión fue tan fuerte que el niño quedó muy maltrecho. Salió despedido del auto con gran violencia. Le brindaron los primeros auxilios en la calle y luego lo trasladaron a una salita donde el personal sanitario no pudo hacer nada más que constatar su triste deceso. Por su parte, el padre quedó internado en observación.
Luego del impacto se montó un operativo en el lugar. Trabajaron efectivos policiales, bomberos voluntarios y peritos. El objetivo fue devolver la normalidad a la zona y reconstruir la secuencia de lo sucedido. Algunos de los interrogantes a responder son: qué vehículos intervinieron, a qué velocidad circulaban y en qué condiciones se desarrollaba la persecución. Según afirmaron los familiares del niño, las autoridades habrían circulado a más de 100/km por hora por las calles del barrio.

MANEJABA EL PATRULLERO: POLICÍA IMPUTADO
De los tres delitos que se le imputan al agente, el que marca la diferencia es el último. El homicidio culposo y las lesiones culposas describen el resultado: alguien murió y alguien se lesionó por una conducta negligente.
El incumplimiento de los deberes de funcionario público apunta a otra cosa: a si el policía hizo algo que su función no le permitía hacer, o dejó de hacer algo que estaba obligado a hacer. En una persecución, eso se mide contra el protocolo que regula cómo y cuándo se persigue en zona urbana. Es decir: la causa no va a discutir solamente la velocidad o la distancia de frenado, sino si correspondía perseguir así, en ese lugar y en ese momento.