El exfutbolista está internado desde el jueves por un derrame pleural: Su familia dijo que está lúcido y que lo agarraron a tiempo
ACTUALIZACIÓN
Daniel Osvaldo fue trasladado este lunes desde el Hospital Municipal de Llavallol al Hospital del Bicentenario de Monte Grande, en Esteban Echeverría, para recibir mayores cuidados por su afección pulmonar.
Según lo que informó su entorno en el programa Intrusos, de América, está estable y come por sus propios medios.
Su familia hizo además una aclaración expresa: los médicos no le extirparon ningún trozo de pulmón, en contra de una versión que había circulado en televisión durante el fin de semana.
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Qué tiene
El diagnóstico es un derrame pleural derecho provocado por una infección pulmonar severa.
Conviene explicar qué significa, porque el nombre suena peor o mejor que lo que es según quién lo cuente.
La pleura es la membrana que envuelve los pulmones. Entre sus dos capas hay normalmente una película mínima de líquido que permite que el pulmón se deslice al respirar. Cuando hay una infección, ese espacio puede llenarse de líquido, y si el líquido se infecta aparece pus. El pulmón deja de expandirse bien y respirar se vuelve difícil y doloroso.
En el caso de Osvaldo, se detectó acumulación de líquido y pus, con el pulmón derecho como el más comprometido.
Qué le hicieron
Lo intervinieron para limpiar la zona afectada y le tomaron muestras de tejido de la pleura para una biopsia.
Esa biopsia es el punto en el que está todo: los resultados son los que van a determinar el origen de la infección y, con eso, el tratamiento.
Durante el fin de semana circuló en televisión una versión según la cual le habrían cortado dos centímetros de cada pulmón. Esa versión no fue confirmada por ningún hospital y este lunes la familia la desmintió expresamente.
Cómo fue cambiando el parte
Vale seguir la secuencia, porque explica por qué en cuatro días se leyeron cosas tan distintas.
El viernes y el sábado el cuadro se describía como grave, con pronóstico reservado y con Osvaldo sedado.
El domingo la familia habló y el tono cambió.
Está bien y lúcido. Lo agarraron a tiempo.
Este lunes, con el traslado ya hecho, el entorno lo describió como estable y comiendo por sus propios medios.
Las visitas siguen restringidas. Sus hermanos estuvieron presentes durante toda la internación.
Los dos hospitales
Acá hay algo que en la cobertura nacional se menciona al pasar y que para nosotros es la nota: toda esta historia transcurre en el sistema público de la zona sur, entre dos partidos.
El Hospital Municipal de Llavallol Norberto R. Piacentini está en Doyhenard 296, entre avenida Antártida Argentina y Gibson, en Lomas de Zamora. El edificio funcionó como clínica privada hasta 2004 y después quedó abandonado. El municipio compró la propiedad en 2016, tras un veto provincial a un proyecto de expropiación, y lo reconstruyó y lo abrió por etapas: la última, con quirófanos y ampliación de internación, se completó en septiembre de 2019. Hoy tiene guardia clínica, pediátrica, traumatológica y de cirugía general, servicio de anestesia, unidad de cuidados respiratorios agudos, tomógrafo y radiología, y funciona como base del sistema de emergencias 107.
El Hospital del Bicentenario de Esteban Echeverría, en Monte Grande, es otra escala. Empezó a construirse en 2011 y comenzó a funcionar en abril de 2020. Es uno de los seis hospitales del Bicentenario del país y está administrado por el PAMI.
Tiene 150 camas de internación, de las cuales 20 corresponden a terapia intensiva y unidad coronaria, siete quirófanos y 28 consultorios externos. Cuenta con tomógrafo, resonancia magnética, angiógrafo y mamógrafo.
Es decir que el traslado no es un dato administrativo: es un paso de un hospital municipal de complejidad media a uno de alta complejidad con una terapia intensiva mucho más grande. Las derivaciones por complejidad entre efectores públicos son un procedimiento habitual y es exactamente para esto que existe la red.
Trascendió, además, que Osvaldo no cuenta con cobertura médica privada. Ese dato no lo confirmó la familia y lo tomamos con la reserva que corresponde. Pero si se confirma, dice algo que vale la pena escuchar sin ironía: el circuito por el que pasó un jugador que estuvo en la Roma, la Juventus, el Southampton y Boca es el mismo por el que pasa cualquier vecino de Llavallol o de Monte Grande.
Quién es, para el que no lo ubica
Pablo Daniel Osvaldo tiene 40 años. Debutó en Huracán y jugó en Italia, España e Inglaterra: Atalanta, Bologna, Espanyol, Roma, Southampton, Juventus y Porto, entre otros. Fue internacional con la selección italiana.
Volvió al país para jugar en Boca y en 2020 tuvo un breve regreso al fútbol profesional en Banfield, donde terminó oficialmente su carrera deportiva.
Desde entonces está dedicado a la música. Tenía prevista una presentación con su banda para el 31 de octubre.