Guillermo Sayago realizó su último recorrido en la línea 543 antes de jubilarse. Su familia se subió para acompañarlo y, al llegar a la estación de Lomas, sus compañeros lo sorprendieron con aplausos, bengalas y espuma.
Después de más de tres décadas recorriendo las calles de Lomas de Zamora, llegó el momento de apagar el motor por última vez. Guillermo Sayago, histórico colectivero de la línea 543, completó su último servicio antes de jubilarse y recibió una despedida que difícilmente podrá olvidar.
La empresa Yitos, operadora de la línea 543, compartió imágenes de su “última vuelta”, una jornada que rápidamente se transformó en un homenaje para el chofer.
Guillermo salió a trabajar como tantas otras veces, aunque esta vez el colectivo llevaba un cartel que anticipaba que no sería un recorrido más: era su despedida después de más de 30 años al volante.
Durante las últimas cuadras, parte de su familia se subió al colectivo para acompañarlo. Pero la sorpresa mayor llegó al regresar a la estación de Lomas de Zamora.
Allí lo esperaban sus compañeros, que organizaron un recibimiento con bengalas, espuma, aplausos y abrazos. La emoción terminó venciendo al colectivero, que reconoció que imaginaba terminar su jornada como un día de trabajo cualquiera.
“Solamente me salía llorar”, contó después sobre lo vivido durante esas últimas horas.
Más de tres décadas recorriendo Lomas
Sayago comenzó a trabajar como colectivero en 1993, cuando tenía 26 años. Desde entonces pasó buena parte de su vida detrás del volante, acumulando recorridos, compañeros y, sobre todo, vínculos con miles de pasajeros.
Su relación con los vecinos incluso tuvo capítulos que llegaron anteriormente a Lomas Conectado.
En diciembre de 2022 contamos la historia de un grupo de alumnos de la Escuela Primaria N°51 John F. Kennedy, de Parque Barón, que tuvo una idea especial para su fiesta de egresados: querían llegar todos juntos en el colectivo 543 que utilizaban habitualmente y que fuera Guillermo quien los llevara.
La propuesta nació durante uno de esos viajes cotidianos. Una de las alumnas le preguntó directamente si podía llevarlos a la fiesta y, tras la autorización de Yitos, la empresa puso una unidad a disposición para cumplir el deseo de los chicos.
Cuatro años después, fueron los pasajeros, sus compañeros y su propia familia quienes acompañaron a Guillermo en otro viaje muy especial: el último.

“El regalo más lindo es el abrazo”
Durante años, Sayago también utilizó su trabajo como una manera de acercarse a quienes necesitaban ayuda. Su familia recuerda que participó en ollas populares y llevó alimentos y café a personas que encontraba en situación de vulnerabilidad durante sus recorridos.
Por eso, al momento de despedirse, Guillermo interpretó todo el cariño recibido como una devolución de aquello que fue construyendo durante tantos años.
Entre regalos, saludos y reconocimientos, eligió quedarse con algo mucho más sencillo.
“El regalo más lindo es el abrazo, el saludo, el cariño, el buen día, el respeto”, resumió.
Después de más de 30 años llevando pasajeros de un punto a otro de Lomas, esta vez el viaje terminó siendo para él.
Y en su última parada no había pasajeros esperando subir: estaban su familia, sus compañeros y muchos años de historias para despedirlo.