Un clásico de todos los años
En Banfield, año a año se celebra a quién fuera uno de sus vecinos más ilustres: Sandro. Los preparativos están a tope para vivir lo que será un lindo y emotivo homenaje el próximo 22 de agosto. El ídolo popular cumpliría 81 años.
Como se acostumbra año tras año, habrá música en vivo. Tributos, sorpresas y la infaltable visita de «las nenas» quiénes incansablemente demuestran su amor, su cariño y devoción hacia el artista quién eligió Banfield para vivir. Todo esto que comenzó de manera espontánea está vez encontró un curso organizativo. La municipalidad de Lomas llevará a cabo la jornada a partir de las 15 horas. Lo hará en el lugar que le rinde honor, la Plaza Roberto Sánchez.

La jornada está pensada íntegramente para toda la familia. Se presentará nada más ni nada menos que el gran cantante de tango Ariel Ardit. Habrá merienda y actividades culturales. El año pasado, el evento fue casi multitudinario. Todos los vecinos decidieron acudir y también llegaron desde diferentes partes de la región, las fans de Sandro.
SANDRO, SU VIDA Y BANFIELD
Folklore significa literalmente «saber popular». Es decir, se escapa de la comprensión netamente argentina de zambas y chacareras. Tiene que ver con todo lo que se construye de manera popular. Sandro es folklore. Su vida y su obra lo son. Y yendo aún más allá: sus lazos con el mundo del folklore. Un claro ejemplo que fácilmente puede encontrase en youtube es la interpretación de la canción «Penas y Alegrías del amor». Se trata de un poema español musicalizado por el folklorista argentino Mario Álvarez Quiroga. En vivo por televisión, Sandro lo interpretó junto a Los Carabajal. Pero ¿por qué abordar una perspectiva folklórica de Sandro? Porque el cantor cumpliría 81 años este próximo 22 de agosto, Día Internacional del Folklore.

El gitano, como le decían cariñosamente, siempre fue de la zona sur. Nació en el partido vecino de Lanús en la localidad de Valentín Alsina. No obstante, cuándo alcanzo un nivel de fama inconmensurable, eligió la tranquilidad de Banfield para vivir. Allí erigió su mansión totalmente privada sobre la calle Berutti. Uno puede pasar por la vereda sin saber que del otro lado del paredón vivió un artista de tanta talla.
Fue tanto el éxito de Sandro que se lo comparó con el mismísimo Elvis Presley. Era considerado como su igual en la región del sur. Yendo aún más allá, tuvo ofrecimientos por parte de la industria norteamericana para desarrollar su carrera a nivel mundial. Sin embargo, Roberto Sánchez fiel a su público igualmente fiel, decidió quedarse y cantar para los suyos. Así y todo en 1970 fue el primer artista latino en cantar en el Madison Square Garden de Nueva York.

Vecino de Banfield por adopción, dejó su legado plasmado en el barrio. Al fallecer, su casa pasó a convertirse prácticamente en un punto de reunión anual. Allí van las nenas y los fans a recordarlo, a cantar y a emocionarse. La estación de Banfield, su mansión y la Plaza en su honor, Roberto Sánchez, lo mantienen siempre presente.