Cerró una histórica juguetería Acuarela de Lomas de Zamora tras cuatro décadas de actividad
La tradicional juguetería Acuarela, ubicada en la calle Boedo 209, a pocos metros de la estación de trenes de Lomas de Zamora, cerró sus puertas luego de funcionar durante 40 años en el distrito. El comercio abrió en 1986 y se convirtió con el paso del tiempo en un punto de referencia para vecinos y familias de la zona.
La noticia comenzó a circular en redes sociales en los últimos días. Numerosos usuarios compartieron mensajes de tristeza y nostalgia al recordar su paso por el local. Muchos destacaron la importancia que tuvo el comercio en la infancia de varias generaciones.
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En paralelo, el perfil del negocio en Google ya figura con la leyenda “Cerrado Permanentemente”, lo que confirmó el cierre definitivo del establecimiento. Según trascendió, la juguetería dejó de operar el pasado 30 de marzo, aunque aún continúa, de manera esporádica, con la venta de mercadería en liquidación.
Hasta el momento, no se dieron a conocer los motivos que llevaron al cierre del histórico local. Desde este medio se intentó establecer contacto a través de distintos canales para obtener precisiones sobre la decisión, pero no se obtuvo respuesta.
Cierre de comercios
El cierre de Acuarela se suma a otros casos recientes de comercios tradicionales que bajan sus persianas en distintos puntos del conurbano bonaerense, en un contexto marcado por cambios en los hábitos de consumo y dificultades económicas que afectan al sector.
Antonio Novielli, empresario, escritor e investigador histórico, escribió sobre el cierre en sus redes sociales: «Durante decadas estoy insistiendo en la necesidad de romper con la dinamica de exterminio que se lleva adelante sistematicamente, sobre COMERCIO, PYME Y MICROPYME en cada período de giro pendula en la economía de nuestro país».
Y continuó: «hoy nuevamente marcará una tendencia altamente recesiva, y por consiguiente al crecimiento de como los llama esta nueva administración – LOS CAIDOS-, como e manifestado durante años seguimos sumergiendo a generaciones enteras al abismo de la incertidumbre. TODO CAMBIA PARA QUE NADA CAMBIE».