Lizy Tagliani contó por qué empezó a estudiar abogacía y destacó el valor de la educación en la adultez
La conductora y humorista Lizy Tagliani reveló públicamente los motivos que la llevaron a iniciar la carrera de Derecho, en un testimonio atravesado por recuerdos de su infancia, dificultades económicas y el impulso de su entorno cercano. Sus declaraciones se dieron en el programa “Sería Increíble”, del canal OLGA, donde abordó su vínculo con la educación y la importancia de las oportunidades en la adultez.
Durante la entrevista, Tagliani evocó sus primeros años y el deseo temprano de acceder a la universidad, aun en un contexto de limitaciones materiales. En ese sentido, compartió una anécdota vinculada a su madre, quien trabajaba como empleada doméstica y la llevaba consigo los fines de semana. “Era muy chiquita. Yo iba con mi vieja, mi vieja era mucama, entonces tomábamos un colectivo… los sábados me llevaba con ella a las casas de las patronas. Entonces los pibes estaban atrás con carpeta y yo los miraba, yo tendría cinco años y decía: ¿A dónde va esa gente, ma? Me dice: ‘A la facultad’”, relató.

Ese recuerdo marcó un punto de partida en su relación con el estudio. Según expresó, su madre alentó ese interés pese a no haber tenido acceso a la alfabetización: “¿Voy a ir a la facultad? ‘Obvio, todos van a la facultad’, decía mi vieja, que ni sabía leer ni escribir”. La conductora señaló que ese estímulo inicial permaneció a lo largo de los años, aunque su concreción se vio postergada.
Qué la impulsó a estudiar
El impulso definitivo llegó a partir de un encuentro con el abogado Fernando Burlando. En una cena, Tagliani le compartió su historia y su deseo inconcluso de estudiar. Según contó, Burlando la interpeló directamente: “¿Por qué no estudiás?”. Ante sus dudas vinculadas a la edad, el letrado insistió: “‘Pero tenés que ir, aunque sea ir’, ¿entendés? Y por eso me anoté”.
A partir de ese momento, inició sus estudios en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, donde cursa de manera presencial. En ese marco, aclaró que su objetivo principal no está centrado en el ejercicio profesional: “Mi objetivo es aprender, no es como sacar materias para ejercer”. También explicó que avanza de forma progresiva: “de a uno, de a dos” materias por cuatrimestre, adaptando el ritmo a sus posibilidades.
Su infancia
En su relato, también hizo referencia a las dificultades que enfrentó en su trayectoria educativa, particularmente durante su infancia. “Parece una boludez lo de la pobreza, pero la falta de recursos… no tenés herramientas para estudiar, como mis primeros años, que fue muy difícil, por ejemplo, no tener colores, cosas para subrayar”, sostuvo. Frente a esas limitaciones, desarrolló estrategias alternativas, como priorizar la escucha atenta en clase.
Tagliani también recordó su paso por el sistema de educación para adultos, al mencionar su experiencia en el CEN 101 de Adrogué, donde finalizó la secundaria. Allí compartió aula con personas que retomaron sus estudios tras haberlos abandonado por motivos laborales o familiares. “Es una oportunidad para gente como yo y como tantos de mis compañeros, que por trabajo, vergüenza o necesidades familiares tuvimos que dejar la escuela”, expresó.
En ese contexto, destacó el valor del acompañamiento colectivo: “El ambiente era de apoyo y esfuerzo colectivo, todos nos alentábamos”. Asimismo, subrayó que la edad no constituye un impedimento para el aprendizaje: “Si tenés ganas de estudiar, no importa cuántos años tengas, con las ganas se va a cualquier lado”.
“Lizy de mi corazón»
Uno de los momentos más destacados de su participación fue la lectura de una carta enviada por una docente del nivel secundario para adultos, perteneciente al CENS N.460 de Laferrere. En el mensaje, la profesora manifestó su preocupación por la disminución de la matrícula: “Lizy de mi corazón, esta carta tiene un tinte de tristeza, pero mis ganas de seguir adelante me invita a escribirte… Hace diez años tenía cincuenta y cinco estudiantes, hoy la matrícula no completa el cupo necesario para sostener el curso”.
La lectura generó una respuesta emotiva por parte de la conductora, quien vinculó ese testimonio con su propia historia y la de su madre. En ese sentido, reflexionó: “No teniendo vergüenza de no tener conocimiento, porque por algo se empieza y la duda es una gran puerta a las posibilidades”.
El intercambio derivó en una amplia repercusión entre oyentes y seguidores en redes sociales, quienes manifestaron su apoyo y compartieron experiencias similares. Finalmente, Tagliani recordó una enseñanza de su madre: “Cada uno tiene un reloj interno que le dice cuándo terminar”.
A través de su testimonio, la conductora puso en primer plano el rol de la educación como herramienta de desarrollo personal, destacando que el acceso al conocimiento puede ser retomado en distintas etapas de la vida y en contextos diversos.