En las noches del sur del conurbano, cuando el frío empieza a hacerse sentir, hay una rutina que se repite cada jueves en Lomas de Zamora. Un grupo de jóvenes recorre las calles con viandas calientes, algo para tomar y, muchas veces, lo más difícil de ofrecer: tiempo para escuchar.
Se trata de Deshoras Sur, una organización que nació en plena pandemia, en septiembre de 2020, a partir de una iniciativa solidaria entre amigos. Lo que empezó como una colecta de ropa se transformó rápidamente en un trabajo sostenido de acompañamiento a personas en situación de calle.
Cinco años después, ese esfuerzo continúa, pero en un contexto mucho más complejo.
Actualmente, el grupo elabora y distribuye alrededor de 140 viandas semanales, aunque el número varía según la demanda. Antes eran cerca de 100. El aumento fue progresivo, pero constante.
“Cada vez hay más gente y no todos los días están cubiertos”, explican desde la organización, que se ha convertido en un punto de referencia dentro de una red de ayuda en la zona sur.
Sin embargo, ese crecimiento no fue acompañado por más recursos. Al contrario: por primera vez desde su creación, las donaciones comenzaron a disminuir de forma considerable.
La organización no cuenta con financiamiento estatal y se sostiene exclusivamente con el aporte de voluntarios y donaciones particulares.

El invierno agrava una situación ya crítica
Con la llegada del frío, la situación se vuelve aún más urgente. No solo aumenta la cantidad de personas que necesitan asistencia, sino también el tipo de ayuda requerida: comida caliente, abrigo, frazadas.
En las recorridas, además, se observa un cambio en el perfil de quienes se acercan: hay más niños y más adultos mayores que en años anteriores.
Cuando las viandas no alcanzan, el equipo reorganiza recorridos o complementa con bebidas calientes. Pero reconocen que el escenario es cada vez más exigente.
“Es una situación crítica”, señalan. Y, aun así, remarcan que van a seguir.

Qué se necesita y cómo ayudar
Frente a este escenario, Deshoras Sur lanzó un pedido urgente a la comunidad para poder sostener y ampliar su trabajo.
Hoy necesitan principalmente:
- Alimentos no perecederos: fideos, arroz, puré de tomate, legumbres, conservas
- Abrigo: frazadas, camperas, bufandas, gorros, guantes
- Bebidas calientes: té, mate cocido
- Insumos para viandas: vasos, bandejas, utensilios descartables
Además, quienes quieran colaborar pueden hacerlo también con aportes económicos.
👉 Alias para donaciones: deshoras.sur.mp
👉 Voluntariado: recorridas todos los jueves, 19:30 hs, en la Plaza Grigera (esquina Portela e Yrigoyen)
👉 Otra forma clave de ayudar: difundir la iniciativa para llegar a más personas
Una red que se sostiene en lo colectivo
Detrás de cada vianda hay una cadena invisible: alguien que dona, alguien que cocina, alguien que reparte. Y alguien que recibe.
En Deshoras Sur insisten en una idea simple pero potente: las personas en situación de calle no son ajenas, son parte del mismo barrio.
Por eso, hoy el pedido no es solo asistencia. Es también visibilidad.
Porque, en un contexto donde las necesidades crecen más rápido que los recursos, cada aporte —por pequeño que sea— puede marcar la diferencia entre llegar o no llegar.
Y en la calle, esa diferencia es inmediata.

