Memoria a través del arte
En el marco de los 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, artistas locales impulsaron una serie de intervenciones urbanas en Almirante Brown que buscan mantener viva la memoria colectiva a través del arte. A partir de murales, canciones y símbolos, las obras retoman elementos vinculados a la última dictadura y refuerzan el ejercicio de memoria, verdad y justicia.
En las horas previas a la conmemoración, aparecieron cuatro murales en distintos puntos del distrito: Longchamps, Malvinas Argentinas, San José y Ministro Rivadavia. Cada uno se ubica en esquinas específicas y propone una lectura directa que combina referencias musicales y recursos visuales ligados al terrorismo de Estado. En ese contexto, el arte vuelve a ocupar un lugar central como forma de resistencia en el espacio público.
Intervenciones artísticas reconstruyen la memoria
Las obras fueron realizadas por muralistas del Instituto Municipal de las Culturas. Participaron Eki Besada, Heber Martínez, Gabo Luna y Tin (Martín Penedo), con aportes en las letras de Gustavo Alderete. El conjunto construye una secuencia que retoma figuras, símbolos y canciones atravesadas por la memoria colectiva.
En la esquina de Catamarca y Diehl, en Longchamps, el mural “Los Dinosaurios de Charly García” muestra a un pianista iluminado junto a tres sillas vacías, cuyas sombras no coinciden con los objetos. Esas figuras ausentes aparecen insinuadas en las proyecciones, generando una escena que remite a las desapariciones sin representarlas de forma explícita. La composición pone el foco en la ausencia.
Según explicó Penedo, la idea surgió a partir de la intención de realizar una serie de murales conmemorativos por los 50 años del golpe, y rápidamente apareció la figura de Charly como disparador.
A partir de esa base, el equipo tomó la canción “Los Dinosaurios” como eje visual y conceptual. En ese sentido, señaló que buscaron trabajar con una lógica similar a la del músico en aquella época, apelando a recursos poéticos que permitieran decir sin hacerlo de manera directa.
El mural incorpora elementos inspirados en la letra sin reproducirla de forma textual. A través de fragmentos visuales, introduce referencias a las desapariciones, como un abrazo desarmado en trozos de papel que alude a quienes eran mencionados en los diarios y luego dejaban de estar.

Murales incorporan símbolos y referencias históricas
En Malvinas Argentinas, en la intersección de Echagüe y José Serrano, el mural “Madres y Abuelas de Plaza de Mayo” presenta un enfoque distinto. Allí aparece la figura de Estela de Carlotto con el pañuelo blanco y la consigna “Fueron 30.000” en gran escala. En este caso, la obra deja de lado las referencias musicales y se centra en los organismos de derechos humanos y su rol en la construcción de memoria.

En San José, en Santa Ana y Frías, el mural “Argentina y Alicia en el país” retoma elementos de otra etapa de García, vinculada a Serú Girán. La imagen principal es una figura femenina que representa al país, integrada en una escena cargada de símbolos.
Penedo explicó que la idea original partió de una personificación de Argentina propuesta por Gabo Luna, que luego incorporó referencias a la canción. En la composición también aparece un esqueleto de dinosaurio, en diálogo con el primer mural.

El cuarto mural se encuentra en Ministro Rivadavia, en 25 de Mayo 595, frente al Polideportivo Municipal. Bajo el título “La Memoria de León Gieco”, la obra se organiza como una secuencia visual que se despliega de izquierda a derecha. Incluye aviones, sombras, alambres de púa, la figura de Mario Kempes y, hacia el final, la imagen del propio Gieco, en alusión a su canción “La Memoria”. Penedo comentó que buscaron construir una especie de recorrido que acompañara lo que relata el tema, como una línea de tiempo visual.

La propuesta apunta a nuevas generaciones
En esa misma obra aparecen distintos símbolos ligados a la represión y la memoria. El artista detalló que incorporaron alambres de púa en relación con la idea de una memoria que “pincha hasta sangrar”, y sumaron elementos propios como una bomba convertida en reloj, reforzando la carga simbólica de la escena.
La composición intenta seguir el contenido de la canción sin reproducirla literalmente. Penedo señaló que: “La letra de por sí es muy, muy literal y es difícil de poetizar un poco con imágenes”. Aunque igualmente lograron incluir referencias a desapariciones, al deporte y a distintos aspectos de la memoria social.
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Los cuatro murales se inscriben dentro de una política de intervención urbana que el municipio viene desarrollando en distintos barrios. En este caso, el eje se centró específicamente en la conmemoración de los 50 años del golpe. Según indicó Penedo, el objetivo fue claro: construir obras conmemorativas en torno a esa fecha.
El proyecto también apunta a interpelar a las nuevas generaciones. El artista destacó que: “Hay mucha juventud que no lo vivió y no tiene ese bagaje atrás”. Por lo que la música puede funcionar como una puerta de entrada para acercarse a lo ocurrido desde otra perspectiva.
Los murales no incluyen textos explicativos y se presentan como escenas abiertas a la interpretación. Penedo sostuvo que la intención es que el público las perciba como expresiones artísticas capaces de generar una conexión propia, y remarcó: “No se trata de una bajada de línea política, se trata de nuestra historia”.