La inflación de marzo vuelve a encender alertas y apunta a ubicarse nuevamente cerca del 3%, según estimaciones privadas. Incluso, algunos relevamientos no descartan que el índice supere el 2,9% registrado en enero y febrero, lo que complica las expectativas de desaceleración.
Distintas consultoras comenzaron a detectar señales de presión en los precios durante las últimas semanas. De acuerdo con Econviews, en la tercera semana del mes se registró un aumento del 0,8% en alimentos y bebidas dentro de supermercados. En ese período se destacaron subas en lácteos (+1,4%), mientras que las verduras mostraron una leve baja (-0,5%). En las últimas cuatro semanas, la suba acumulada alcanzó el 3,5%.
Factores que empujan la suba
El comportamiento de la inflación de marzo no responde únicamente al rubro alimentos. Desde EcoGo señalaron que la variación mensual del índice general se ubicaría en torno al 3%. En este caso, el impulso proviene principalmente de factores estacionales.
Educación, con un alza cercana al 12%, e indumentaria, con incrementos del 5%, lideran las subas del mes. A esto se suma el impacto de ajustes en tarifas y combustibles, que continúan trasladándose al resto de la economía.
Señales mixtas en alimentos
Por su parte, LCG detectó una leve desaceleración en los precios de alimentos durante la tercera semana de marzo, con una baja del 0,2%. Este dato corta una racha de dos semanas consecutivas con subas cercanas al 1%.
Aun así, la dinámica mensual se mantiene elevada. Según esta consultora, el incremento alcanza el 3,1% en marzo, mientras que la variación acumulada se ubica en 2,4%.
Un escenario que preocupa
Con estos números, la inflación de marzo se consolida como un nuevo desafío para la economía. Aunque algunos rubros muestran moderación, otros continúan ejerciendo presión y dificultan una baja sostenida del índice general.
El panorama, por ahora, deja una conclusión clara: la desaceleración inflacionaria sigue siendo frágil.