León comenzó su camino en la actuación casi por casualidad. Según relató su mamá, todo empezó cuando tenía apenas cinco años, cerca de la salida de la pandemia. Una familiar lo inscribió en la página de SUTEP, donde buscan niños extras con características específicas. Al poco tiempo lo llamaron para una producción sin saber de qué se trataba. Cuando llegó al rodaje, se dio cuenta de que no era un rol de extra común: León terminó siendo protagonista de una escena interpretando al hijo del personaje “Diosito”, actuado por Nicolás Furtado, quien incluso compartió un rato jugando con él en el motorhome. Esa participación marcó su entrada al mundo actoral, dejando de ser extra para pasar directamente al rango de actor.
En 2024 la productora Underground se comunicó para sumarlo a En el Barro se contactó para ofrecerle continuar el personaje. Antes de aceptar, como siempre, su mamá le preguntó si tenía ganas, porque en su familia hay una regla clara: si León quiere, actúa; si no, no. Todo lo que hace es por decisión propia.

Las dos temporadas de En el Barro se filmaron juntas durante 2024, entre julio y diciembre. La primera se grabó casi por completo en la locación de la cárcel en San Martín. Para la segunda temporada, como debían mostrar el paso de tres años, León tuvo que cortarse el pelo—algo que él no quería, pero finalmente aceptó cuando lograron un corte que le gustó.
Durante las grabaciones, León conectó muy bien con actores adultos, especialmente con Nicolás Furtado y con Ana Garibaldi, a quien ya conocía desde su paso por El Marginal. “Todos fueron muy amables con él. Entendían que León no es actor profesional y lo ayudaban un montón”, contó su mamá.
En esa segunda parte ya tenía diálogos, escenas extensas y trabajo más exigente, siempre acompañado por su coach personal, María Milesi, referente en el entrenamiento de niños actores. Cada día en set lo trataban con gran atención: tenía camarín propio, acompañamiento constante y un ambiente de trabajo muy cuidado.







Uno de los momentos más intensos fue la escena del secuestro, filmada de tarde-noche en un taller real, con calor extremo, gritos, disparos simulados y alta carga emocional. Para él fue la escena más difícil, pero los directores y el equipo lo acompañaron y contuvieron en todo momento. “Siempre se filma a contra turno escolar. Él siempre estaba liberado a las 12 como mucho”, explicó.
León compartió escenas con figuras como Pablo Rago, Juan Minujín, Ana Garibaldi, y conoció a varias actrices y actores como China Suárez, entre otros. A fines del año pasado grabó también las voces adicionales de teléfono y ambiente que requiere la serie.
En su casa, lo viven con alegría. “Lo disfrutamos con él”, dicen. Aun así, León es tímido. Los vecinos, los comerciantes del barrio e incluso los docentes lo saludan cuando lo ven en series o en El Eternauta, donde también tuvo participación y las maestras “choluleaban”. Pero para sus amigos del club y del barrio, “es simplemente León”. Él tiene hoy 10 años y vive con su familia en Villa Centenario.

La familia remarca que siempre respetan su voluntad: ha dicho que no a algunos trabajos, pero cuando algo le entusiasma, va. Ya hizo publicidades, un spot para Axel Kicillof, apariciones con Martín Bossi y escenas en El Eternauta, pero todo bajo la misma consigna: si él quiere, se sigue; si no, no.
En Villa Centenario ya es un pequeño orgullo barrial: “El pizzero de al lado o la almacenera le dicen ‘te vi en la tele’”, cuentan entre risas. A pesar de su crecimiento como actor, León sigue viviendo todo esto como un juego. No estudia teatro ni planea hacerlo por ahora, porque su gran pasión es el handball, que practica hace dos años en la Municipalidad de Lomas. De hecho, en una escena aparece con la camiseta fucsia del equipo municipal, lo que hizo que muchos compañeros y profes lo reconocieran.